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sábado, 25 de octubre de 2014

SEXO




Hace algún tiempo se me ocurrió que tal vez podría escribir sobre un tema que otra persona propusiera, estaba poniéndome a prueba, así lo hice y el tema fue la muerte. Ayer comentaba este extremo a mi primo Francis y se me volvió a ocurrir la idea de retarme con un tema que él me propusiera, dijo: “anda, primo, escribe sobre el sexo”. El tema tiene su cosita para hablarla en público, así que voy a tirar a ver qué sale.
Todos tenemos sexo, pues cuando rellenamos impresos nos encontramos con que nos lo preguntan: ¿cuál es su sexo?, e indicamos: hombre o mujer. Bueno esto es un empiezo.
El sexo tendrá que ver con lo que lleva uno entre las piernas y que se dieron en llamar genitales, supongo que será por aquello que con estas partes transmitimos nuestros genes en el acto de la reproducción o perpetuación de la especie. Por tanto, el sexo debe ser el instinto primario o animal que todos llevamos dentro, en nuestra genética y en nuestra mente para que nuestra especie continúe en el tiempo.
El sexo también es un acto de culminación de una fuerte atracción, del amor; es el deseo del otro y la búsqueda de placer. Para otros se ha convertido en un vicio, en muchos casos es una necesidad, que finaliza en explosión y como dije antes, en placer. En otros casos, afortunadamente en reducido número, se ha convertido en enfermedad y en prácticas inmorales, perseguidas por la ley, como es el caso de los pederastas. Personas que no canalizan adecuadamente el deseo del sexo, supongo que tienen complejos o trastornos y no orientan su sexualidad hacia donde y con quienes debieran, habría que decirles aquello: “metete con la gente de tu edad”.
En el sexo como en todo lo demás en la vida, hay mucha leyenda urbana, hay mucho tabú, mucha comparación y cuando queremos ser otro, dejamos de disfrutar plenamente. En este como en otros aspectos debemos aceptar lo que hay y entregarnos a tope, amar si es posible y se da el caso para ello, porque como saben el sexo se da con amor y sin ello, puro vicio, ni bueno ni malo, el placer por el placer.
¿Entienden que los religiosos y religiosas no pueden dar salida a este tan natural acto de placer y bienestar?, yo no lo entiendo. Tal prohibición contra natura debiera revisarse porque hacer sexo es una vía de escape fisiológica en ciertos momentos y por tanto necesaria de ser practicada, para mantener la salud física y mental de las personas. Algunos dirán que se puede vivir sin sexo y es verdad pero un tiempo más o menos largo y quizás cuando seamos demasiados mayores, pero la vida es tan bella y los cuerpos que nos atraen son tan hermosos, que lo contrario a lo que se siente y que a aquellas personas se les impone, es represión.
Cuando se nos reprime se nos abre una vía para enfermar, así que mejor demos riendas sueltas y hagamos el amor cada vez que tengamos oportunidad. ¡Sean felices!

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