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viernes, 19 de junio de 2015

MEJOR UNIDOS

                                  Imagen: www.tnrelaciones.com


Empezando por decir que hablar cuando el que tenemos a nuestro lado lo que espera es oír algo diferente, es un conflicto, crea conflicto. La idealización de las cosas, el autoengaño o la no percepción de la realidad, crea discrepancias entre las personas; se ponen en juego miles de combinaciones mentales, de autocomplacencias y de justificaciones que vienen a empeorar las relaciones. Lo prudente es no expresar nada que el otro no esté demandando, porque la sinceridad de uno puede dañar al otro y a su vez ambos pueden estar equivocados, o sea que se lo podrían haber ahorrado.
Hemos construido una sociedad que nos obliga a relacionarnos continuamente y habría que cuestionarse si estamos preparados para ello. Los primates viven en grupos y también los hombres primitivos cuando se hicieron sedentarios se asentaban en poblados y parece que compartían labores de domesticación de plantas, animales, de caza y recolección; pero el hombre tiene un ego, que se traduce en orgullo, en miedo a ser minusvalorado y pasa a la defensiva con demasiada facilidad. Al menos, en el hombre moderno sucede con frecuencia, lo que nos lleva al individualismo y por tanto a la aparente relación de convivencia, donde se aprende a soportarse.
Somos, no se si cerca de siete mil u ocho mil millones de habitantes sobre la tierra, ¿podemos imaginarnos la cantidad de convencimientos diferentes, la cantidad de caracteres y la cantidad de defensas de creencias diferentes?, esto nos lleva a pensar que es obligatorio un margen de flexibilidad y tolerancia para que encajen entre sí con aparente normalidad y estabilidad. Somos miles de millones de personas que hacemos una cierta fuerza en la dirección que creemos debemos marchar, concretando en ese “marchar”: nuestros convencimientos, nuestros intereses, nuestras verdades, nuestras idealizaciones, etc. Se imaginan, yo lo estoy haciendo y estoy visualizando un montón de cuerpos cargados de energía, sobre una superficie, y flechitas en todas las direcciones saliendo de cada uno de esos cuerpos, esto es lo que es, ¿tenemos derecho a pensar en otro esquema de fuerzas, que sea diferente?
Otra cosa distinta es la canalización del impulso de cada uno hacia un fin que interese a todos, pero se hace necesario que todos comprendan que ese fin es de su interés y esto no ha de ser fácil. Es como sacrificar nuestro interés para alcanzar un interés general, habría que preguntarse si estamos dispuestos y si estamos preparados. Tampoco vale que una parte de la humanidad lo haga, como sucede ahora, porque el dolor de los demás siempre está ahí y no permite avanzar hacia la felicidad. No podemos dejar rezagados a una parte, para incorporarlos hace falta un mayor grado de comprensión, mucha más solidaridad, mayor compromiso y colaboración, además de un deseo de compartir hasta igualar. Si no se entiende, que es lo que pasa actualmente, no se siente a la humanidad y se crean planes que favorecen a unos pocos, como si se pudiera crecer y conquistar la felicidad dejando abandonados al resto de habitantes del planeta. Hay que llegar a comprender, para que lleguemos a amar y queramos coger de la mano a los demás.

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