La gente, los representantes de las empresas, se ponen magníficos cuando es la hora de pillar un trabajo, y firman con una ligereza terrible, y digo que es terrible porque cuando llega la hora de cumplir con las obligaciones pactadas, asentadas en contrato y firmadas, es otra cosa. Comienzan los incumplimientos y las justificaciones de todo tipo, que casualmente siempre eximen al que las tiene que realizar, se quedan las tareas pendientes, no se terminan los trabajos, no se hacen a tiempo, o se hacen mal.
Para empezar, generalmente nadie se lee lo que firma, las dos partes lo dan por bueno, y cuando llegan los incumplimientos, unas veces por desconocimiento y otras por falta de voluntad de exigir lo que se ha pactado y firmado, la casa se queda sin barrer. No exigen verbalmente, mucho menos se denuncia a la empresa que no cumple, y después de haberse pagado mucho dinero por el trabajo recibido, se opta por cambiar de empresa. Además, está comprobado a menos que sea muy honesto, integro y profesional, que conforme pasan los años, llegan los vicios en el trabajo y se pierde tiempo por un tubo, motivo que retrasa todo lo que se debería haber hecho. Los operarios ya conocen cuándo pueden estar más controlado y cuándo menos, dónde existen los ángulos muertos, por así decirlo, y se pierden como las bolitas de acero, se quitan de en medio, se esconden de la vista de los que podrían controlar, revisar los trabajos que deben realizar, etc.
Es una lástima tener que andar así, desconfiando y perjudicado, cuando cada cuál debe cumplir con su parte del contrato. Un contrato no es para engañar a la otra parte, no se puede decir en contrato aquello que solo rellena, pero nunca se va a llevar a cabo, bien por no tener experiencia, bien por falta de tiempo real, etc. El contrato no puede ser una ficción, se debe ajustar a lo que deba suceder, por parte de la empresa ha de haber los recursos humanos, materiales, la experiencia, formación y cualificación adecuados para no fallarle a su cliente. Y por parte del cliente debe existir una obligación puntual de pago, además de permitir los medios a su alcance para que esa empresa pueda realizar un buen trabajo en los términos pactados en contrato. Todo se ha de especificar y detallar sin que exista error, porque las operaciones no se pueden dejar de realizar debido a que se presten a diversas interpretaciones.
Pues todo esto lo expongo, porque considero, que como propietario de mi Comunidad lo estamos padeciendo con la actual, también con las anteriores empresas de mantenimiento que han operado en nuestra Urbanización. Pero hay algo más lamentable, que haya unos administradores que debieran haberlo evitado, porque son ellos los profesionales que cobran para que se firmen las cosas como tiene que ser, y para impedir que se incumplan los contratos o se hagan cosas que se aparten de la legalidad, y creo que de todo ha habido en algunos momentos.
Y cuántas Juntas Rectoras han pasado por aquí, sin que los vocales de mantenimiento se detuvieran a saber qué dicen los contratos, o que ni siquiera el despacho de los Administradores avisen de los incumplimientos, etc. Pero esto que menciono sucede en mi urbanización, estoy seguro sucede en casi el 90% de las Comunidades, porque la gente ocupan cargos, bien por obligación, bien para figurar o ponerse medallas, que de todo hay. La gente o es perezosa, o no le importa nada, el caso es que tienen que vigilar sin conocer las condiciones firmadas, que es por lo que no saben exigir que el dinero haya estado bien empleado. Es el nivel...
Seguiremos...
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