Así se llamaba desde la antigüedad, decían que daban la ración de opio del pueblo cuando ponían fútbol en la tele en momentos difíciles, había que adormecer las mentes, había que atontar a la gente, había que desviar la atención. Pues bien, ha comenzado la puesta en marcha millonaria del campeonato del mundo de fútbol, como si nada sucediera en el mundo, como si todos los conflictos estuvieran superados, como si todos se llevaran bien con todos, como si las bombas no estuvieran cayendo día y noche en varias zonas del Planeta, y ya tocara divertirnos para celebrar que todo va bien.
Además, según me he enterado se juega este año en tres continentes... ¡Vamos a remover conciencias!, este año toca un reparto mayor, más intensivo, de adormecimiento. Sigo pensando que toda la competición, de todo tipo, incluso las que más me gustan, deben extinguirse por el bien de la humanidad. Nos han programado para competir, en clase desde pequeños, en todas las actividades que hacemos a lo largo de la vida, en los trabajos, y además lo hemos justificado, si no competimos no avanzamos, pero esa es una gran mentira, avanzamos con tesón, con esfuerzo, pero no forzosamente por competir contra otros, sino por trabajar codo con codo con otros, por colaborar, por ayudar, por tener ilusión con lo que hacemos, por tener la adecuada formación y experiencia.
Llegó el momento en el que como decía mi amigo José Rojas, que el pobre falleció, y se quitó de tantos sinsabores, veintidós tíos corriendo en pantalones cortos detrás de una pelota. Pero veintidós tíos millonarios, super bien pagados para lo que hacen, para lo que producen para el país, para lo que suponen en avance tecnológico y en todo lo que de verdad importa al bienestar de la gente y al progreso del país. El fútbol solo será un entretenimiento millonario, que de verdad, solo es el negocio de unos pocos, pero que no aporta nada importante a la sociedad para el fin concreto de avanzar en bienestar de la gente y en incrementar el progreso del país. Se mueve demasiado dinero cuando hay tanto déficit de atención sanitaria para una buena parte del mundo, de la humanidad, cuando no hay trabajo para todo el que puede y quiere trabajar. Cuando se sigue pasando hambre en ciertas zonas del mundo. Cuando siguen las guerras. Hay demasiadas cosas fundamentales e importantísimas por solucionar... ¡Creo que seguimos con el norte perdido!
He visto muchos partidos de fútbol en mi vida, tal vez más de los que tendría que haber visto, que no hablo así por ser una persona contraria a ese deporte, pero sí confieso que me da rabia que se preste tanta atención a algo nimio comparado con las necesidades de la humanidad, y que nunca se haya tratado como, desde mi punto de vista, tendría que haber sucedido, ¿Quieres jugar al fútbol?, pues un salario como el de cualquier trabajador, por ejemplo dos mil euros, y ¡hala!, a dar patadas al balón. Y prepárate, fórmate, que cuando tengas cuarenta años puedas encontrar trabajo en esa otra profesión para la que has debido prepararte.
Que te gusta el fútbol, me parece bien, pero que no pierdas de vista al resto del mundo y lo que pasa ahí, que no te eclipsen los goles, que siguen las bombas cayendo y la gente muriendo de hambre, sed, o viviendo en la miseria porque los países del primer mundo prefieren gastar millones en fichajes y celebraciones mundiales en lugar de socorrer a personas que mueren. Curiosamente tienes la obligación de auxiliar a alguien en un accidente de tráfico, o te condenan, pero nadie condena a los países que despilfarran en lugar de paliar la miseria de una buena parte de la humanidad.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario