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jueves, 4 de junio de 2026

RECICLAR, LA ABSOLUCIÓN DE LA CULPA

 


    Es evidente que se producen cantidad de "residuos" provenientes de la industria y el consumo. También es cierto que se hace lo que se hace porque en la mayoría de las veces no se pide responsabilidad a los causantes, no se proyecta como seguir dando uso a lo que es aprovechable y está en perfecto estado, etc. De ese modo se libera de responsabilidades a los fabricantes, a los productores, se evita que tengan una red de recuperación de envases o equipos viejos, vehículos a los que se les podrían acondicionar ciertas piezas para que se vendieran con la garantía de haber sido revisadas y reparadas en su totalidad para seguir dando un buen servicio. A la industria productora o comercializadora se les alivia la carga, se les reducen sus gastos, pero la verdad es que se implantó la moda del reciclaje y no por ello los precios de los productos han disminuido en ningún momento.

    En cada hogar se usan cientos y cientos de productos de todo tipo que vienen en envases totalmente reutilizables, pero no como han impuesto mediante un plan de recogida, destrucción y transformación, que al fin y al cabo vuelve a representar otro proceso industrial de gasto energético para convertir los cristales, por ejemplo, en nuevos botes y botellas, pero es que ya eran eso, botes y botellas, en pleno estado para ser limpiados y reutilizados. Claro que hay que organizar un sistema adecuado de recuperación de los millones de botes y botellas, y que tal vez sea un follón hacerlo, pero es que siempre se toman las medidas que más favorecen a la industria, a las empresas, y nunca se les obliga a asumir sus responsabilidades. Los que ponen tantos envases en la calle, deben ser los mismos que tengan la obligación de recuperarlos para sus posteriores usos, al menos mientras estén en buen estado para ello. Igual con los demás fabricantes: electrodomésticos, equipos de telefonía, ordenadores, motos, coches, etc. Deberían de ser los fabricantes los que recuperaran todo tipo de piezas que pudieran seguir funcionando con garantía dada por ellos, aunque sean piezas perfectamente identificadas y ofrecidas como de segundo uso.

    A mí me cuesta tirar los botes a la basura, me lo pienso mucho, los dejo por la encimera, siempre ideo posteriores uso, me da pena meterlos en los contenedores de reciclaje, tomo conciencia del esfuerzo para diseñarlos, y manufacturarlos, me parece una aberración que solo tengan un uso, y además no creo mucho en el reciclaje, pues siempre se han oído sobre malas prácticas por los servicios de recogida: "que si lo llevan todo por separado y después en ciertas plantas de residuos lo tiran todo junto, y se recupera solo una pequeña parte de lo que la gente tira a los contenedores, que el reciclaje ha dejado en el paro a muchas personas que antes se dedicaban a separar lo que es reciclable en los centros de acogida de residuos urbanos, etc." Han potenciado la sociedad del usar y tirar, no duele los dineros invertidos para fabricar las cosas, ¡qué más da!, se destruye y se vuelve a fabricar, que ahí parece estar el negocio, al tiempo que algunos absuelven con ese acto sus culpas. 

    Los precios de compra debieran estar en función de si el cliente aporta recipientes, envases, equipos viejos, etc., o no. Y que cada comercio tenga un espacio para los envases y equipos viejos, que los fabricantes debieran retirar regularmente de esos centros. Esto es clamar al viento, como casi todo lo que se sale de lo establecido, porque los de arriba, los que se consideran los cerebritos del dinero, así lo han previsto, según sus intereses, no los de la humanidad, no los del Planeta.

    Seguiremos...

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