Hace un par de días, aquí en la urbanización hubo una vecina que se quejó por el grupo de whatsapp de los vecinos, que alguien a las tres de la mañana no dejaba de pasar con moto haciendo ruido por delante de su casa. Otro vecino se identificó, dijo que era su hijo, que por cierto no tiene edad para conducir nada que lleve motor, y en muchas ocasiones lleva algún vehículo para el que se precisa carnet, había dado unas vueltas. Que si alguien no quería escuchar nada que se mude a en medio de un campo, que esto es una urbanización y se ha de convivir con otras personas, y que si alguien tenía algún problema, dijo dónde se encontraba y dio su número de parcela. ¡Este es el nivel... a las tres de la madrugada, un menor de edad dando vueltas a la urbanización con un vehículo a motor!
Que conste que yo estaría en el séptimo sueño, como se suele decir, y aunque tengo el sueño muy ligero, y me suelo despertar con el vuelo de un mosquito, no escuché nada, es probable que no estuviera pasando por mi calle, o al menos por delante de mi casa. Pues nada, en lugar de pedir disculpas por haber molestado a alguna persona, bravuconamente y desafiante, lo justifica con la convivencia y que si alguien tiene algún problema, allí está él... por si acaso. Nunca llegaremos a nada porque los principios, precisamente de la convivencia, los hemos perdido, al menos algunas personas, más de las que nos suponemos, los han perdido. Hay muchos que creen que donde viven, por ser su casa, pueden hacer cuanto quieran, hacer todo el ruido que deseen, y que todos los de alrededor tienen que soportar sus fiestas, sus radios, sus equipos de música, sus vehículos ruidosos, sus voces, etc. Todo eso no es convivencia, es molestar a los demás, aunque cueste creerlo, y aunque cueste responsabilizarse de las consecuencias de sus actos.
Hay que pensar más en los demás, y menos en el disfrute propio o de los tuyos, tu libertad termina donde empieza la del otro. Nadie tiene derecho a invadir con sus ruidos la vida del que vive cerca de él. Los ruidos son el problema eterno de la convivencia, empezando por la autoridades que para complacer a una parte de la población, fastidia a otra parte mayor o menor, eso no es lo que importa, sino en regular adecuadamente y valientemente, todo aquello que representa incomodidad y molestias al resto de los vecinos de una urbanización, de un barrio, de un bloque de pisos, de un pueblo, de una ciudad o de un país. Los ruidos son el primer aspecto de discordia en una Comunidad, hay gente que los lleva fatal, por ejemplo hace unos días fui con mi esposa a una localidad cercana, El Viso del Alcor, para hacer un recado, y en el barrio que estábamos todos los bares estaban cerrados, mi esposa no había desayunado y comenzamos a buscar en el barrio donde estábamos, encontramos el único que estaba abierto a las nueve de la mañana. Tenía unas grandes dimensiones, pero más gente había en el interior, no obstante no sé si chillaban más los clientes o los camareros, el caso es que me tenían loco, y en un momento determinado le dije a mi mujer: "Termina de desayunar tranquila, pero yo me voy a tomarme mi infusión a la calle", y así lo hice. No sé cómo se puede resistir tanto ruido, tantas personas hablando al mismo tiempo, y tantos gritos por parte de los que servían aquel establecimiento... ¡Una mala experiencia!
Seguiremos...
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