Imagen: www.motorpasion.com
Según anuncian los medios de desinformación y manipulación masivos, hoy llega el calor a Sevilla, rozaremos, o más bien estaremos por encima de los treinta y cinco grados. Ayer ya se comenzó a notar el calor, fue el primer día que dentro de la casa empezaba a sentirse el calor y pusimos el ventilador de techo. Es la antesala de lo que nos queda, ni más ni menos que lo de todos los años, esas temperaturas que te quitan las ganas de hacer algo, de salir a la puerta de la calle, etc.
El tema del calor sofocante, que es como llega a ser por aquí abajo, es agobiante, es tal vez el aspecto menos atrayente de esta zona de España. El clima en general, el resto del año, es bueno, adecuado y te permite hacer de todo, pero cuando va llegando la antesala del verano y el verano mismo, dices: ¡Tierra trágame!, pones la casa oscura, bajas persianas y te recluyes, o sales a la calle antes de las nueve de la mañana, mejor las seis o las siete, o después de las nueve y media de la noche, mejor las diez de la noche. Y tener aire acondicionado es obligatorio si no quieres pasarte la noche en vela y dando vueltas en la cama, con esas temperaturas no hay quien pegue ojo si no está toda la noche el split soltando aire fresco. Aunque ya son muchos veranos vividos, nunca te acostumbras, es evidente que lo llevamos lo mejor que podemos y, seguramente, mejor que otras personas de otras partes de España, pero aún así se le teme, yo le temo, es como si no estuviéramos hechos para ese agobio.
Siempre cuando llegan las calores, deseo vivir más al norte, en otra parte del mundo donde las temperaturas sean más moderadas tanto en invierno como en verano. Tampoco me agradaría tener cada invierno que soportar cada día varios grados bajo cero y estar muerto de frío, ni lo uno ni lo otro. Esto sería lo mismo que vengo relatando del calor aquí, porque aquí le tememos al verano, y allí le temeríamos al invierno. Y al fin y al cabo, ahora que estoy jubilado, sin la obligación de salir a diario y tener que trabajar a la sombra, al sol, o dónde te pille el tajo, que tenía lo suyo, tiene una salida, es menos sofocante, puedo resguardarme esas horas de más calor, que como digo, aquí en Sevilla, es casi la totalidad del día.
En esta época que viene, es cuando cada año me acordaba de los que más esfuerzos tienen que hacer por las condiciones laborales que sufren, y lo injustas que son las leyes para con esos trabajadores. Cada año fallecen algunas personas debido a golpes de calor, no se cumplen los horarios, no hay ley que diga a las claras que no se puede trabajar a pleno sol durante casi todo el día, con temperaturas que rozan los cincuenta grados, no lo permiten, juegan con las vidas de las personas. De verdad, que aquí en Sevilla, y en Andalucía en general, hace mucho calor en verano.
Seguiremos...
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