domingo, 14 de junio de 2026

SINTOMAS, PASTILLAS, ENFERMEDAD CRÓNICA

 


    Ya desde la antigüedad, uno de los considerados padre de la medicina, Hipócrates, dijo que había un poder curativo de la naturaleza, él le llamó: Vis medicatrix naturae. Ese principio ha pasado a conocerse como Homeostasis, o equilibrio interno que el cuerpo procura constantemente para poder sobrevivir en las mejores condiciones que le es posible. Por tanto, estamos en condiciones de reconocer que hay un conjunto de mecanismos de autoajustes que permiten al cuerpo mantenerse en un ambiente estable a pesar de los cambios externos. Ejemplos de ello para que se entienda: La capacidad de cerrar heridas, de soldar huesos rotos, regular la temperatura del cuerpo, regular la glucosa en sangre, control del PH sanguíneo, control de la presión arterial, etc.

    Por otro lado, los expertos recomiendan seguir algunas pautas para facilitar que ese proceso de reconstrucción, curación o homeostasis citado, pueda surtir su efecto, y para ello se han de cuidar ciertos aspectos como: Optimizar el sueño, mantener una nutrición de calidad, controlar el estrés, hacer ejercicio diario moderado y mantener una flora intestinal o microbiota, sana. Por tanto, debemos entender que nuestros hábitos más o menos acertados con respecto a esas pautas dadas por los sanitarios, pueden perturban la capacidad de acción y curación de nuestro organismo. Somos, por tanto, responsables de las carencias en salud que experimentamos, por no dar a nuestro cuerpo aquello que necesita o le va bien: descanso de calidad, comida de verdad, equilibrada y variada, ejercicio, movimiento, vivir tranquilos, etc.

    Hay que vivir más al aire libre, que te dé el sol y el aire, que experimentes todos los cambios del tiempo, que dejemos de vivir dentro de una burbuja, encerrados entre cuatro paredes. Que salgamos a correr o andar con regularidad, que dejemos de fumar y beber alcohol o tomar productos azucarados. Como le escuché un día a un médico por una emisora de radio que llevaba mientras conducía mi coche. La gente le estaba llamando para preguntarle por todas las dietas posibles y conocidas, en su afán de perder peso, y cuando el médico se hartó de dar explicaciones sobre mil y una dietas, viendo que la avalancha de llamadas telefónicas a la emisora de radio no cesaba, dijo: Lo voy a resumir en una frase "la mejor dieta es: menos plato y más zapato". Sin embargo, la gente prefiere perderse en el placer del exceso muchas veces, y después va al médico para corregir aquellos síntomas que manifiesta y sufre porque no permite que su cuerpo haga esa función de equilibrar y sanar, debido a todo lo que come, a todo lo que bebe, a todo lo que fuma, y a lo poco que se mueve. El médico le receta pastillas para que le baje el colesterol adquirido, tal vez en exceso. Pastillas para que le baje la presión arterial, protectores estomacales y, posiblemente, alguna pastilla para que le ayude a regular el nivel glucémico. Pastillas que tomara de por vida, seguramente, por no cuidarse y cometer regularmente excesos. 

    Eso no cura, nunca se curarán, porque casi todos entienden que ahora están algo mejor por la acción de las pastillas, pero éstas les permiten seguir con su plan de vida, ahí está el problema y es ahí donde reside el riesgo para muchos. Después vienen las obstrucciones respiratorias y circulatorias, los accidentes cardiovasculares, los ictus como todos los conocemos, las ulceras, las artrosis, las artritis, todas las descompensaciones que se puedan imaginar, los excesos de peso, las diabetes, las enfermedades del corazón, y todos los órganos se encuentran medio afectados y trabajando regular. No se puede llevar una vida alocada porque muchos piensan que si no están desmadrados y maltratándose, no están viviendo. Es todo lo contrario, aparentemente viven a tope, pero lo que están haciendo es transitando el camino de la enfermedad a mayor velocidad de la que se creen. Son los que pronto tendrán que vivir sujetos a las pastillas para que les oculten síntomas, que es la forma de manifestar sus cuerpos el maltrato y el abuso que sufren. 

    Cambiemos nuestra forma de vida mientras podamos, y nos irá mejor. Esto que digo no vende, por lo que no tendrá mucho eco. El sistema nos lleva a un estilo de vida precario para que vivamos regular, llenos de achaques y atiborrados de pastillas, que la potente industria del medicamento ya está ahí para surtirnos de pastillas y píldoras, parches, jarabes e inyecciones. Lo que nadie nos habla, ni siquiera los médicos, es de la cantidad de acciones contrarias a la salud que tienen todos los medicamentos que nos recetan para paliar un síntoma, con repercusiones nefastas para hígado, riñones, aparato digestivo, etc.

    Vamos a empezar a cuidarnos y vamos a ser más felices.

    Seguiremos...

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