En estos días los medios de desinformación y manipulación masivos vienen dando la noticia de que el día de la invasión a Ceuta, los buques de la armada militar marroquí acompañaron a los invasores, incluso por aguas españolas, ¿hacía falta algo más para reconocer que fuimos invadidos militarmente? El gobierno, doblemente traidor, lo ha ocultado, pero ya lo ha admitido: Fuimos invadidos militarmente, pero son cosas anecdóticas entre países amigos.
Con un Presidente del Gobierno tan cobarde, tan distanciado de sus obligaciones, tan irrespetuoso con La Constitución, pasa lo que pasa, que somos tomados por el pito del sereno. Cuando no te das a valer, todos se te suben a las barbas, te conviertes en el cero a la izquierda. Mira que es fácil hacer un comunicado al país vecino: "Hasta aquí hemos llegado, traten de que no vengan más personas a invadirnos, pues desde este momento militarizamos la frontera y no se permitirá entrar a nadie al país si con anterioridad no cursó los trámites legales pertinentes para ingresar a nuestro país". A partir de ahí, contundencia, la que ejerce cualquier país que no tenga sus fronteras abiertas a propósito, y por decisión propia de dicho país.
Lo de este gobierno es para darle de comer aparte. Todo lo que parece importarle es incluir más y más gente en las listas electorales, gente a la que aparentemente le hace un favor para que le devuelva el mismo en forma de votos. Solo piensa en perpetuarse en el poder y seguir viviendo de los dineros de los españoles. Cuando un Gobierno es incapaz de gobernar con libertad, sino obedeciendo a actores foráneos, va muy mal, sobre todo para los intereses de los españoles. Un Gobierno no puede convertirse en un narco gobierno, ni convertir al Estado en un narco Estado y, por supuesto tampoco vale seguir siendo la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. ¡Cuántos chanchullos más tenemos que soportar!
A todo esto nos seguimos preguntando por qué la justicia es tan lenta e ineficaz, por qué pueden pasar años antes de que los procesos contra los delincuentes de guante blanco se diluyan, y hasta desaparezcan. Parece que dejan pasar la presión mediática y social para que nadie se acuerde de lo que hicieron, de cómo nos perjudicaron, de cómo nos saquean y arruinan poco a poco, pero incesantemente. Los jueces y la policía judicial no tienen poder suficiente ni atribuciones para dar la orden de encarcelar a aquellos de los que ya se tienen pruebas suficientes de los delitos cometidos. Todo es tan lento que olvidamos, mientras siguen cometiendo más delitos, robando, corrompiéndose, corrompiendo a otros, dando ayudas millonarias a familiares y empresas afines de conocidos y amigos, comisionando, financiándose ilegalmente, sin justificar cómo se han empleado los dineros, haciendo sesiones inútiles de control, que nada controlan, o de investigación, que ninguna repercusión tienen, y cuando no hay otro delito que cometer: dando puestos de trabajo a dedo a amigas intimas y familiares, que muchas veces o casi todas, no aparecen por el puesto de trabajo, pero sí reciben la nómina, y nadie controla nada. Todo lo han convertido en un circo para su propio provecho, pero con el agravante que somos todos nosotros los que tenemos que soportar los gastos de sus juergas y desvaríos.
La fatalidad es que tampoco se solventa todo este desmán con el cambio del muñeco, pues es el sistema el que permite que todo vaya como va, y lo aprovechen en su beneficio como lo hacen. Hay que tumbar al sistema para que nazca algo diferente, preferiblemente que sea mejor, porque hay gente tan insolidaria, tan inhumana, que aún puede ir a mucho peor, pero esto no es un consuelo. También puede ir a mucho mejor si los que toman el timón son mejores personas que el plantel político que asoma la cabeza para que lo elijan, y poder hacer en su propio beneficio lo que antes venían haciendo los otros. ¡Ojo con esto! Votar, sin modificar todo lo demás, solo sirve para cambiar de muñeco y que todo el problema continúe.
Seguiremos...

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