Creo que le debo una explicación a los que atentamente habéis seguido mis escritos acerca de las rutas moteras que venía haciendo. Es cierto que sigo montando en moto, incluso con más intensidad que lo hacía antes, pero se ha producido un cambio, que es lo que os comento a continuación.
Hace algún tiempo salía los miércoles y los sábados con un vecino a hacer rutas por carretera, principalmente por carreteras secundarias y de montaña o sierra. Surgieron ciertas discrepancias en la relación, que no logramos resolver. Por ese motivo, dejamos de salir juntos, lo que ha provocado que solo salga los sábados, pero cuando no quedo con alguien, salgo y hago rutas más cortas, me alejo menos, recorro ochenta o cien kilómetros, disfruto de unas curvas y vuelvo a casa, es por ello que casi nunca lo refiero, pues entiendo carece de algún interés para vosotros.
Sin embargo, al mismo tiempo que ha sucedido lo indicado, compré una moto de trial usada, la he preparado lo mejor que se ha podido y va maravillosa. Salgo cada día, excepto los sábados, que es el día reservado a hacer alguna carretera. Es mi gimnasio, hay a quienes les gusta acudir cada día a esos centros cerrados, algunas veces con olor a sudores y demás emanaciones corporales, a mí me gusta disfrutar de montar en moto por la naturaleza. Tengo la suerte de vivir en una urbanización, que para esos menesteres tiene terreno con subidas y bajadas, en zonas separadas de los lugares por los que transitan los vecinos, y creo que sin molestar a nadie, puedo ejercitarme, subir, bajar, dar giros, en fin inventarme las zonas, los pasos, algo que me resulta maravilloso. Y si maravilloso es crear mentalmente el recorrido, aún lo es más tratar de completarlo tal como se programó.
Así que cada mañana parto con ilusión, y vuelvo envuelto en sudor desde la cabeza a los pies. Ducha, un poco de bici para darle unas vueltas a la urbanización acompañado de mi perra... ¡es su ejercicio! Me quedo "plano", sin tensión alguna, listo para tumbarme en el sofá, casi para el resto del día. Con ese poquito me siento feliz.
Hay otro aspecto que no podemos obviar, que cada día las relaciones son más complicadas, parece que todos queremos a toda costa imponer nuestros puntos de vista, y las relaciones se dan a trompicones, nos entendemos menos, a mi me lo parece. De ese modo evito roces, discusiones o conversaciones estériles, contradictorias, que parece buscan el enfrentamiento. No me interesa la guerra ni las discusiones, cada día valoro más la tranquilidad, el respeto y tratar de comprender al otro, pero sin perdidas de tiempo absurdas o innecesarias, pues cada día tengo más conciencia de que nuestro tiempo es irrepetible y limitado, por tanto valiosísimo.
Conclusión: que sigo viviendo la moto a tope, demasiado diría yo, la llevo en vena, como ya he referido en otras ocasiones. Si alguien quiere un día compañía para hacer una ruta no demasiado larga, paso de esas travesías que te impiden volver a casa en el día, ni deseo salir con gente que necesita mostrar cuánto corre su moto, a qué velocidad pilota, etc., que me contacte y saldremos a rodar juntos. Si no sucede, yo estaré cada día ejercitándome con mi moto de trial, y cada sábado haciendo algún corto recorrido por carretera. Sean felices, que es el estado más fabuloso en el que el ser humano se puede encontrar.
Seguiremos...

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