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No voy a
quitarle importancia al virus y a su capacidad de contagio. No voy a decir que
no se le eche cuenta o que no mata en según qué casos, circunstancias
personales de salud, etc. No obstante, esta mañana, quizás por mi contrariedad
con lo tóxico y nocivo que el tabaco es para la salud de las personas, he ido a
buscar datos y los he encontrado en la web del Ministerio de Sanidad, quien, en
todo caso, podría ser sospechoso de ofrecer cifras a la baja con tal de no
alarmar. En dicha web dice que anualmente fallecen más de cincuenta mil
personas por motivos, enfermedades y dolencias, relacionados todos ellos con el
vicio de fumar. Cincuenta mil personas pierden la vida, oyeron bien, la
escandalosa cifra de fallecidos a consecuencia del uso del producto que vende
el Estado español a través de los estancos y por el que cobra unos buenos
impuestos, a pesar de las muertes que ocasiona. El Gobierno no lo prohíbe por
salud de la población, por disminuir el gasto sanitario, ahí, en ese apartado,
parece estar todo bien…, son escandalosas tres mil muertes por coronavirus,
pero no lo son más de cincuenta mil personas a causa del tabaco cada año. Según
el Ministerio de Sanidad, las muertes provocadas por fumar desencadenan,
principalmente, cánceres de pulmón y otros tipos de cánceres, enfermedades del
corazón, obstrucción del aparato respiratorio o enfermedades vasculares de
diversa índole, acentuándose las enfermedades cerebrovasculares.
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Dicho este preámbulo del alarmismo social provocado por el Estado, y de lo que a ellos le interesa prestar atención y dónde no, paso al chirriante movimiento de los clubes deportivos, sobretodo, de los millonarios clubes futbolísticos, que se vienen a sumar a la movida laboral del paro forzoso y de la solicitud de los famosos ERTEs. O son trabajadores como los demás o no lo son, y si quieren estar en el mismo saco para unas cosas, que lo estén para las demás: salario regulado con topes que eviten esas salidas de tono con respecto al resto de la población trabajadora…, lo que siempre he pensado: dos mil euros al mes y a jugar al futbol, como cualquier otro trabajador. Si solo existieran esas condiciones laborales para jugar al futbol, ya veríamos cómo jugaban por ese sueldo. Hay cantidad de chavales partiéndose la cara por jugar a futbol, con una afición desmedida, a los que se les ofrece un puesto de trabajo de ese tipo y ya están corriendo detrás del balón como un loco. Lo que no puede ser, es que se haya sacado todo esto del futbol del contexto social normal, que tengan condiciones especiales, que no sean considerados trabajadores normales, que les haga millonario dar pataditas al balón y que ahora porque llevamos quince días en casa, haya que tratarles como a los trabajadores de una fábrica o de un comercio que se quedan en casa y sin trabajo.
Dicho este preámbulo del alarmismo social provocado por el Estado, y de lo que a ellos le interesa prestar atención y dónde no, paso al chirriante movimiento de los clubes deportivos, sobretodo, de los millonarios clubes futbolísticos, que se vienen a sumar a la movida laboral del paro forzoso y de la solicitud de los famosos ERTEs. O son trabajadores como los demás o no lo son, y si quieren estar en el mismo saco para unas cosas, que lo estén para las demás: salario regulado con topes que eviten esas salidas de tono con respecto al resto de la población trabajadora…, lo que siempre he pensado: dos mil euros al mes y a jugar al futbol, como cualquier otro trabajador. Si solo existieran esas condiciones laborales para jugar al futbol, ya veríamos cómo jugaban por ese sueldo. Hay cantidad de chavales partiéndose la cara por jugar a futbol, con una afición desmedida, a los que se les ofrece un puesto de trabajo de ese tipo y ya están corriendo detrás del balón como un loco. Lo que no puede ser, es que se haya sacado todo esto del futbol del contexto social normal, que tengan condiciones especiales, que no sean considerados trabajadores normales, que les haga millonario dar pataditas al balón y que ahora porque llevamos quince días en casa, haya que tratarles como a los trabajadores de una fábrica o de un comercio que se quedan en casa y sin trabajo.
Esta
gente millonaria no nos puede costar a todos los españoles un pico en
prestaciones para suplir su inactividad. Los clubes y todo ese colectivo
formado por los jugadores no pueden estar al margen para sus condiciones
salariales estratosféricas y venir ahora a querer equipararse con el resto de
la población trabajadora pobre. Creo que no es justo, no vale esto de ERTEs
para todos, la actividad económica prácticamente parada, el dinero sin
movimiento, el país con unas perspectivas de endeudarse mucho más para poder
repartir esos miles de millones que promete Sánchez, y que no alcance para lo
que es imprescindible…, ya podía Sánchez haber suplido los recortes que el
anterior desgobierno corrupto del PP produjo en Sanidad y Educación. Quizás, si
lo hubiera hecho no tendríamos falta de material sanitario o de personal en
hospitales.
Está visto que
en España, todos los gobiernos solo sacan la pasta cuando la población se
moviliza o cuando sucede algo extraordinario, mientras tanto aprieta la mano
cuanto puede. Evidentemente, la mano está apretada para lo social, para lo
público, excepto cuando a ellos y sus compinches se les ocurre subirse el
sueldo porcentajes imposibles y bestiales. O cuando gobiernos anteriores tuvieron
la ocurrencia de jugar con el dinero de todos y regalarlo. Lo regalaron a las
cajas y bancos, y ya nadie pide que nos lo reembolsen. Lo han regalado miles de
veces a empresas con las que acordaron pagar el doble y el triple de los costes
de las obras públicas para pillar cacho con el que financiar sus campañas
electorales. Lo malversan cuando se van de mariscadas a nuestra costa, cuando
se lo gastan en whiskerías, en alcohol, drogas o mujeres alegres (tarjetas
black y otras de entidades públicas con las que sabemos se han costeado sus
vicios propios). Lo roban, como cuando desaparecieron muchos millones en
Andalucía destinado a desempleados y cursos de formación para estos. Lo
despilfarran cuando socorren a grandes corporaciones de amiguetes y no a la
gente del pueblo.
Ahora nos
tienen confinados y acojonados, esta vez se han atrevido a ordenar a la
población al completo, vamos a ver por dónde sale esto aparte de reventar el
estado de bienestar social y económico. Es mundial, es un estado que nos afecta
a todos, peor aún, ¿habrán acordado las élites mundiales algo que todavía no
nos dijeron?
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