Cuando se vive integrado en una
comunidad de vecinos o propietarios, algunos tratan los enseres o los lugares
comunitarios como si no se pagaran con su dinero. Hay personas que no han
aprendido que cualquier mobiliario, servicio, etc., del que disfruta una
comunidad es suyo, como si fuera un mueble o un espacio más de su casa, ¿por
qué a estos no les importa dañarlos y sin embargo cuidan los de su hogar?
¿Por qué, en algunos casos, los
miembros de una Junta de comunidad deciden adquirir un material o servicio para
la comunidad, no prestándole la misma atención y ejerciendo los mismos
controles, como cuando lo adquieren o contratan para sí? Esto nunca lo he entendido,
cuando me ha tocado ocupar algún lugar en la Junta de mi comunidad, he tratado todos
los temas con el mismo celo que lo haría con mi dinero, porque no hago
distinción entre este y aquel. No bajo la guardia, y por supuesto nunca he
estado dispuesto a pagar más de lo que pagaría para mi disfrute personal; no
digamos ya para entrar en el juego sucio de recibir beneficios, comisiones,
etc., que saldrían del dinero de todos los comuneros o propietarios, como dice
aquel: mi “religión” me lo prohíbe.
Este proceder no entra dentro de
mi forma de ser, mi educación, etc., sé que otros muchos viven practicando un
continuo “sacar partido” de todo cuanto negocian para la comunidad y en todo
cuanto intervengan en sus vidas. Seguro que todos tenemos cerca personas así,
que aún no tienen la suficiente consideración por los demás, personas que aún
no han aprendido a respetar lo que es de todos.
El mensaje, como supondrán, no es
para los que respetamos a los demás, ni en concreto para decir que yo no
incurro en la picaresca expresada, sino para que alguien que lo lea, tome
conciencia, y comience a actuar de manera diferente para la tranquilidad y el
bien de todos. Es un placer convivir sin tener que preocuparse, porque todos
nos preocupáramos, o más bien nos ocupáramos de todos los asuntos que requiera
la comunidad con transparencia, dedicación, cuidado minucioso, respeto, etc.
En nuestro vivir diario ya
tenemos demasiadas situaciones, más o menos convulsas, como para añadir
problemas a la convivencia, y es que hay personas especialistas en follones, y
a estas personas son a las que me dirijo, a las que les hablo, para que
recapaciten, para que corrijan su forma de proceder, son las personas que creo
deben tomar conciencia de cómo van a transitar esta existencia, para pueden
observar cuan bella y hermosa es la convivencia y el vivir con rectitud,
compartiendo generosidad y amor. Están sufriendo una adicción que se cimenta
sobre una educación diferente, que se puede actualizar cuando lo pretendan, lo
que facilita el transito de ser una persona interesada, a ser una persona que
se interesa, y de ahí a ser una persona por la que se interesan.
A las personas normales nos
gustan las buenas personas, las que transmiten algo positivo, las que aportan,
las que demuestran respeto, educación, y aman a sus semejantes. De estas
personas difícilmente haya gente sensata que hable mal, las otras, inevitablemente, dan mucho de que
hablar, porque al final todo se conoce, llega a ser de dominio público, y es la
comidilla de los vecinos, y el caldo de cultivo de las enemistades; lo cual
podría haberse evitado.
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