Algunos ya estarán con la mosca detrás de la oreja, en cuanto hayan leído el título de este escrito: Ejercito en las calles. Ya estarán pensando en un Estado de Excepción, en el miedo prefabricado que acompaña a tal término, incluso se imaginarán violencia, represión, etc., pero de lo que quisiera hablar es de todo lo contrario: de seguridad para el pueblo. ¿Para qué queremos a todos los militares resguardados todo el día dentro de los cuarteles? ¿Acaso el que estén recluido durante todo el día de trabajo nos beneficia en algo?
El ejercito, igual que toda la policía, del tipo que sea: local, nacional o guardia civil, voy a englobarles a todos, están para neutralizar en lo posible todo incidente que pueda afectar negativamente a parte de la población, aunque sea a un solo individuo. Es así como debiera ser, y en esto estaremos todos de acuerdo, pues si a los cuerpos de seguridad del Estado les sumamos la vigilancia de todos los militares disponibles en cada turno de trabajo, mejor que mejor, ¿no? Comprendo que no estamos acostumbrados a ver esa situación en las calles, militares paseando con sus armas por la ciudad, que eso nos lo han vendido cuando un país se encuentra amenazado y en las últimas, por lo que tiene que sacar las tropas a la calle, pero hablo de un refuerzo, de un mejor aprovechamiento de esos dineros empleados en pagar militares. Los gobiernos todavía no son conscientes de que ellos mismos deben hacer todo lo que esté en sus manos, trabajar por conseguir asegurar y aumentar en lo posible el bienestar de la gente, así como en mejorar el progreso del país en todos los ámbitos. Del mismo modo, han de dictar las normas o leyes para un óptimo aprovechamiento del dinero público que se invierte o gasta, pero ni siquiera los políticos lo tienen nada claro, solo hay que ver a qué se dedican a espalda de los ciudadanos. No dejan de caer de un caso de corrupción en otro, de un acto delictivo en otro, de una malversación de dinero público a otra, etc.
Los políticos no funcionan, la justicia no actúa, las leyes son imperfectas a propósito, los altos mandos policiales se venden a los gobiernos que los nombran, los altos cargos de la Administración Pública, que también son nombrados a dedo por los gobiernos de turnos, hacen igual, miran hacia otro lado, se convierten en cómplices, y esto es un caos o un Estado fallido, como quieran que le llamemos. Los que pagamos el pato, como se suele decir coloquialmente, somos nosotros, todos los ciudadanos. Al país lo descapitalizan, viven de los préstamos de los bancos y de Europa. La mala gestión política nos tiene a todos los españoles hipotecados, endeudados, y no solo a nosotros, sino a las generaciones futuras, nacen y ya deben algunos miles de euros. La justicia debe ser totalmente independiente para no temer meter mano a los mangantes de la política profesional. Los cuerpos de seguridad deben tener potestad para investigar libremente, y en cuanto acumulen pruebas suficientes de delitos, arrestar a quien sea, se llame como se llame y ocupe el cargo que ocupe. Las leyes deben asegurar que a los mangantes robar no les sirva para nada, pues en cuanto les pillen, tendrán que permanecer en la cárcel, como mínimo, hasta que hayan devuelto hasta el último céntimo de euro robado. Hay mucho por hacer, puesto que hemos estado durante décadas en manos de individuos que solo han estado tejiendo una gran tela de araña de corrupción, con chiringuitos de todo tipo para colocar a los suyos, empresas para mover dinero ficticiamente y sacar dinero a paraísos fiscales, y blanquear cuando necesitaban el dinero de vuelta. Nadie ha controlado nada, todo se ha indultado, a la gente se les mantiene indecentemente en sus cargos, los dineros no aparecen, nos han robado miles de millones de euros por los que nadie responde, por los que nadie paga, y de los que la población no ve ni un euro. Nos saquean continuamente, nos meten las manos en los bolsillos aunque no queramos, y nos sentimos impotentes... ¡No hay sogas para tantos mangantes!
Ya me dirán si no es para tener al ejercito y a los cuerpos de seguridad interconectados, trabajando codo con codo, evitando todo lo indicado, más la invasión de ilegales convenida por el super negocio del que todavía no nos han dicho nada. Evitando el tráfico continuo de estupefacientes por carretera, muelles, aeropuertos, etc. Solo trabajando todos a una y existiendo un castigo ejemplar y duro para los que se dejen comprar, podremos llegar a la meta, que no es otra que vivir sin miedo, sin que nos roben por las calles, sin que violen a las chicas, sin que nos ocupen las viviendas cuando cojamos unos días de vacaciones, o entren en ellas y las desvalijen. Si hace falta hay que desmontar todo lo que mantienen esos chorizos de cuello blanco, e iniciar un algo nuevo que vaya en consonancia con lo que corresponde, que no es otra cosa, repito, que conseguir aumentar el bienestar de la gente y el progreso del país.
Seguiremos...
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