Además de ser la fiesta importada, adoptada y comercial, es de mal gusto, y oportunidad para que los deseosos de la diversión monten jaleo. Ayer, que se celebraba esa dichosa fiesta, siendo las 2:50h de la madrugada me despertó una música que entraba por la ventana, pues todavía en este tiempo la mantengo abierta.
Tengo el sueño ligero, me despierto con el vuelo de una mosca, y con aquella música que llegaba nítidamente al interior del dormitorio, me desperté. Traté de ver de dónde provenía, pero aunque no debía ser de un lugar cercano, debían estar emitiéndola o propagándola a un alto volumen, pues como digo se percibía perfectamente en el interior de la vivienda. Tan solo tenía a mi favor recurrir a la policía local, así que hice una llamada, a ver si había suerte y acudían para pedir a los juerguistas que bajaran el volumen. Me volví a acostar, pero no podía dormir, pasó como media hora y debieron subir el volumen, pues la música me invadía con mayor torrencial o caudal, haciendo un símil con un chorro de agua.
A las 3:30 h volví a llamar, previamente había salido al jardín, y a través de la puerta trasera de la parcela, salí al exterior, a una zona de la urbanización que colinda con un camino o cañada real, pues de ese lugar parecía provenir la música. Cuando me cercioré de donde yo creía procedía la música, se lo comuniqué a la policía, y la verdad que desconozco qué sucedería, pues como saben la policía nunca contacta con el denunciante para indicarle si han acudido, si el problema ha quedado resuelto, si aquello es legal, etc.
Como no cesaba la música, y no podía dormir, preferí sentarme en el ordenador y escribir un poco. Recogí la cocina de los tiestos de la noche anterior, y cuando me vine a dar cuenta, coincidiendo que se celebraban las carreras de motociclismo del Gran Premio de Malasia, me senté en el salón para comenzar a verlas. La primera era la de Moto3 a las 5:00h de la madrugada. La de Moto2 era a las 6:15h, y Moto GP se celebraba a las 8:00h.
Esta noche, hace un rato, me fui a la cama, eran las 21:00h, un poco temprano, trataba de compensar la noche anterior sin descansar. Pero resulta, que los rezagados, los que además del día de ayer, querían reunirse con otros amigos y sus respectivas parejas e hijos, lo han hecho hoy. Mi vecino, los que llegaron últimamente, que tienen un hijo de cinco años, se han reunido con varios matrimonios más, "han soltado a los niños y niñas", les han dejado hacer cuanto quieren, como cada fin de semana en el que son visitados por sus amigos, y el patio del jardín infantil estaba servido. Gritos van y vienen, doce o catorce niños y niñas, con esas voces agudas que les caracterizan, alcanzaban cada estancia de mi vivienda. Así ha sido desde el mediodía, toda la tarde, y comenzaba la noche del mismo modo. Como dije, me había acostado a las 21:00 h, y como no podía pegar ojo, comienzo a indignarme, pues no comprendo la razón por la que tenemos que pasar por esto, ni por qué parece que el que se queja es el malaje, si son esas personas las que producen las molestias a los vecinos de las viviendas aledañas a la suya. Pues como siempre sucede, al llamar la atención, ya comienzan los chuleos de algunos de los invitados, así como la justificación del propietario: ¡Es que son niños! ¿Y qué?, me pregunto. ¿No se le puede decir a los niños que hay vecinos a los lados, que hay que respetar su descanso? ¿No se puede comenzar a educar a los niños porque son niños? ¡Qué mal vamos como sociedad! Hay un egoísmo tal, que nos hace perder de vista al otro. Y lo más importante para una gran parte de la población es desmadrarse, emborracharse, desinhibirse, salir del grado de insatisfacción diario, pero claro, el malaje es el que protesta o se queja, porque lo están jodiendo, y según esa parte desmadrada de la sociedad, solo tiene derecho a aguantarse.
Seguiremos...











