Cuando se prohíbe algo comienzan
las redes de venta ilegales de ese algo. Habría que preguntarse si la solución
está en prohibir o educar, formar y concienciar a la gente. Una sociedad sin
educación, formación e inconsciente es un caos y va al desastre. Los padres
deben educar a sus hijos y, para ello, primero deben saber lo que es la
educación y practicarla para dar ejemplo y moldear el comportamiento de sus
hijos. La escuela debe formar, enseñar habilidades y conocimientos para que el
niño tenga herramientas para afrontar la vida laboral que le espera. El
individuo tiene que adquirir consciencia de todo lo que pasa por su vida:
experiencias, conocimientos, consejos de sus mayores, etc.
Esta sociedad o prohíbe llegado
el caso o sanciona, así hace cuando pretende erradicar algo de la vida de la
gente, pero la gente no responde adecuadamente por convencimiento cuando se le
somete, que es lo que consigue la prohibición o el castigo monetario. La gente
le teme al desembolso de dinero porque a casi nadie le sobra, pero eso no es
obedecer por educación, formación o concienciación, eso es obedecer por
imposición, que queda un tanto incívico y anti democrático. Es igual de incívico
y anti democrático que ir haciendo el gamberro todo el día, sin respetar el
espacio común o al resto de las personas por rebeldía e ineducación.
Mucha gente habla tan alto que su
voz se mete en casa de sus vecinos, igual hace cuando pone la tele o escucha
música, que lo hace a tan alto nivel de volumen que se mete en las demás casas
de su alrededor. Hay gente que va junto a ti por la acera y escupe en la acera
en un acto repugnante, como el que pasea su perro y le permite que deponga en
la acera dejando allá el “regalito”. Hay gente que ralla coches, que pinta
persianas de negocios, paredes o cristales que no son suyos. Hay gente que saca
la mano por la ventanilla de su vehículo y lanza un tetrabrik o una lata de la
bebida que acaba de apurar. Hay gente que llega a la puerta de un ascensor en
donde hay varias personas esperando y cuando llega pasa la primera, como si los
que estábamos allí estuviéramos contando los ascensores que llegan a esa
planta. Hay gente que hace lo mismo en las colas de los establecimientos, o que
aceleran cuando alguien que lleva por delante le muestra el intermitente, no dejándole
hacer la maniobra. Hay mucha gente que va tirándolo todo al suelo: el ticket
del autobús, el paquete cigarrillos vacío, el pañal que le ha cambiado al crío,
los cigarrillos encendidos y consumidos, un pañuelito que acaba de usar, etc.
Muchos dicen que las ciudades tienen mucha mierda y es que hay cantidad de
desaprensivos arrojando cosas por todas partes.
Cómo se arregla el tema referido…
indudablemente con más educación, con más formación y con más concienciación.
Los niños no se educan dejándolos horas con sus maquinitas, sus videoconsolas y
consumiendo horas de tele. Los niños se educan mostrándoles lo que se debe y no
se debe hacer, explicándoles por qué una y otra cosa es correcta o incorrecta.
Hay que dar ejemplo de lo que se debe hacer, hay que hablar mucho más porque
los padres “somos los maestros” en esa edad infantil, debemos enseñarles normas
y pautas que le faciliten su integración en la unidad social. Tenemos que
conducirles no solo en pautas de comportamiento sino, también, hacia un modelo
de vida más natural con hábitos de alimentación y diversión más sanos para
ellos.
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