Imagen: www.canariasenmoto.com
Tengo que confesar que la ruta de hoy me produce aún mayor satisfacción que las anteriores, nunca tratando de reducir el gran placer de las anteriores, pero es que hoy se van a dar unas nuevas circunstancias... se nos unen tres amigos de los que llevaban meses en el grupo de escapadas moteras, y nunca se habían unido a ninguna de las salidas, no era el momento, estaban atareados, y así lo hemos entendido todo este tiempo. Por este motivo, llevo desde anoche estudiando las instrucciones de mi intercomunicador, así como el de mi amigo Antonio Calero, de la misma marca, aunque modelos distintos. Nuestros amigos que se unen hoy son Miguel, José y Jose Antonio, tres veteranos de las motos, Miguel motorista hasta las trancas, desde que comenzó a vivir en la urbanización le he visto diariamente acudir a su trabajo con su Yamaha 1300, hiciera la temperatura que hiciera y hubiera las inclemencias del tiempo que hubiera... motero de pura cepa. Ahora está estrenando su nueva moto Honda Rebel 1100, y ya nos comentará durante la ruta y después de ella, las impresiones y sensaciones que percibe al conducirla.
José, también vecino de nuestra urbanización desde hace muchos años, tiene un par de motos, una Hyosung Aquila 650 y una Yamaha Shadow 250, ha viajado menos en moto, es el hombre de hacer recados en moto y para lo demás le veo en su furgoneta. Pero bueno, nunca es tarde, y el hombre se ha animado, me consta que ha hecho algunas rutas con Miguel y el cuñado de éste, en el pasado.
A última hora me he enterado al leer esta mañana el whatsapp, incluso tras haber publicado este escrito, que se nos une el amigo José Antonio, también antiguo vecino y amigo de la urbanización, con su Yamaha, creo que una 1200 custom, también ha tenido otras motos anteriores. Hombre de salidas esporádicas debido a su ocupación laboral, regenta varios hoteles, y no dispone de todo el tiempo que él quisiera. Así que rectifico con mucho gusto el escrito para incluirle.
Pues ya está todo dicho, y como se pueden imaginar, el primer problema que se nos plantea a estos inexpertos no de circular en motos, sino del uso de los intercomunicadores más allá del simple emparejamiento de más de dos dispositivos de estos, es precisamente lograr poder hablar todos con todos, que sería mi deseo, por lo amenas que se hacen las escapadas moteras, y por la seguridad que aportan estos pequeños aparatitos para ir en moto. El que va delante y se encuentra una irregularidad que pueda suponer un peligro para el resto, avisa y evita que todos tengamos que llevarnos la misma sorpresa desagradable que se lleva el que va en cabeza. Antonio y yo llevamos cuatro años saliendo, siempre con nuestros intercomunicadores, y les aseguro que nos ha librado de más de un accidente, o al menos de buenos sustos: curvas con gravilla, carreteras agrietadas, bacheadas en exceso, con socavones, perros que andaban por el arcén de la carretera, vehículos que ocupaban parte de nuestro carril al llegar a una curva en una carretera estrecha de montaña, Vehículos a punto de incorporarse súbitamente a la vía por la que circulábamos, y muchas situaciones más que ahora no recuerdo.
Así que escribo estas líneas con mucha ilusión e incertidumbre hacia lo que vaya a suceder con la tecnología, pues Antonio y yo ya nos hemos sometido varias veces al capricho de la misma y a los manuales donde todo está traducido, mal traducido, y son tan escuetos que, a veces, resultan las indicaciones mal explicadas, y no se logra el fin deseado. Sin embargo, otras veces, hacemos lo mismo, y se emparejan al instante, nos podemos comunicar sobre la marcha. Otras veces, nos armamos de paciencia, y tras haberlo intentado diez veces o más, circulamos algunas decenas de kilómetros hasta que decidimos detenernos y echarles un rato más. En ocasiones se ponen duros, pero hasta ahora, unas veces con más dificultad que otras, lo conseguimos, que yo recuerde nunca nos hemos rendido, y nunca hemos tenido que viajar en silencio, si no era por voluntad de nosotros.
Ya mismo vamos a reunirnos, rugirán los motores, y comenzaremos a disfrutar de la conducción, de las sensaciones de ir moto, de la compañía y de la amistad. ¿Se puede hacer algo mejor una mañana de sábado?
Seguiremos...
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