Como vemos por las noticias diarias, casi todo el panorama nacional y mundial está copado por ladrones en puestos de poder dentro de los Estados y gobiernos mundiales. No hay un solo día que no salga alguna noticia acerca de gente que se lo lleva crudo, por emplear un término coloquial. Los ladrones a prisión, es lo que debemos gritar los ciudadanos. Y no deben recobrar la libertad hasta que hayan cumplido el tiempo de su condena, pero siempre supeditada dicha puesta en libertad, a que el individuo o individua, haya devuelto hasta el último céntimo de lo robado, que es lo que hasta el momento está fallando. La gente en puestos de poder y con apellidos "ilustres", roban, malversan, o hace cualquier juego trilero con los dineros públicos y no le suele suceder nada, y en el peor de los casos pasa unos meses en prisión para recobrar la libertad sin ninguna razón lógica, y sin devolver ni un euro de lo que ha mangoneado.
Además, como he dicho en muchas ocasiones, las cárceles deben ser factorías, lugares de trabajo, a ser posibles de productos necesarios, para que se vendan y produzca el dinero suficiente para que la infraestructura carcelaria con todos los delincuentes que haya dentro, no cueste ni un euro a la caja de dinero público. No pueden ser delincuentes que vivan y se mantengan a costa de los ciudadanos decentes, y reitero, nada de recobrar la libertad hasta haber zanjado su deuda con la sociedad. Eso significa, haber cumplido la sentencia y haber devuelto el dinero robado, o haber pagado el daño a terceros que se haya producido por la acción delictiva cometida. Lo ideal, como digo siempre, al menos yo no he encontrado una forma más idónea para ello es: que el reo tenga un salario en consonancia a los salarios que haya en la calle por su trabajo en prisión, seguimos suponiendo que son centros donde no se sale a la calle, pero que se han convertido en fábricas. Ese salario, que percibe el preso, se divide en tres cantidades iguales, una de ellas para la manutención del propio preso, otra para pagar a terceros por el daño sufrido por la acción delictiva del preso, y una tercera parte para la familia directa del preso, si la tiene, porque tal vez su familia no tenga recursos y tiene que seguir comiendo, como mínimo.
En España, aunque ya digo que sucede en casi cada país del mundo, una camarilla la dirige, por decir algo, porque ir sin rumbo, a base de dinero que viene de Europa, incrementando cada día la deuda pública, no es llevar el timón asido y, mucho menos, dirigido hacia un objetivo digno. Los españoles estamos desconcertados con lo que vemos y nos dicen, el gobierno está repleto de corruptos, de gente que se lleva los cuartos como puede y cuanto quiere, a plena luz del día, ya no se esconden, se han convertido en unos caraduras impresionantes. Se creen estar por encima del bien y el mal, viven como si no hubiera un mañana, metiendo continuamente las manos en la caja, haciendo desaparecer sumas importantes de dinero público con cualquier excusa, regalos a esta asociación o a aquella, nadie entiende por qué el Gobierno accede a despilfarrar el dinero que tanta falta hace a nuestros servicios públicos para estar a la altura que corresponde. Siguen las listas de espera, fallan en los cribados del cáncer, se pierde información de los pacientes, es como si nadie trabajase bien, como si a nadie importara lo que sucede con la salud de los ciudadanos. Todo el que puede interviene en la compra de tal o cual producto necesario para paliar una pandemia infundada, una vacunación repentina de unos líquidos sin los estudios pertinentes, todo realizado a prisas y corriendo, mucho miedo infundado en la población, una reclusión forzosa anti constitucional, una manipulación total del pueblo por parte de los incompetentes políticos. Pero la cosa sigue, las constructoras donde están metidos ciertos políticos, se siguen beneficiando de adjudicaciones a dedo, llevándose el dos o el tres por ciento, que es lo que nos dicen, seguramente sea el veinte o el treinta por ciento. Los familiares y allegados colocados a dedo en la Administración Pública, con salarios saneados y, muchos de ellos, sin asistir a sus supuestos puestos de trabajo, sin realizar sus supuestas funciones para las que al parecer fueron contratados, aunque sabemos que solo se enchufaron para tener en sus casas un sobresueldo.
Y la guinda del pastel de los últimos tiempos es la invasión sin orden ni concierto, sostenida con dinero público, porque a los políticos no les importa nada que la caja se vacíe, se hunda, nos arruinemos todos, no haya dinero para otras necesidades, pongan el grito en el cielo porque no hay dinero para las pensiones, para esas personas que se llevaron cuarenta años doblando la espalda, enfermando por el desgaste, los disgusto, los esfuerzos y las preocupaciones para llevar un plato de comida a sus casas y producir cuanto pudieron para dejar unas ganancias a sus empresas, eso parece que a nadie de los del poder les importa más que cuando vienen las elecciones porque saben que son un colectivo de votantes muy numeroso. Dos partidos políticos fuertes, viejos, torcidos y que han chupado de la corrupción en este país y del dinero de los españoles, apoyan la invasión, la defienden, la alientan, y cada día dejan que entre cantidad de gente que viene a aprovecharse del sistema social de ayudas, de la pomposa manera de acogerles en hoteles porque ya no hay más plazas en los centros de acogidas para inmigrantes, pero es que no son inmigrantes legales, que hayan solicitado ser acogidos, es que vienen de fiestas, con ropas deportivas de marcas, con móviles, con cadenas al cuello, en plan de fiesta y diversión, para estar ocupando calles, y muchos de ellos, violando a mujeres españolas, robando a los nuestros, para impedir e imponer sus tradiciones a las nuestras, para ocupar calles con sus rezos, para agredir a chicas por su forma de vestir, para impedir las celebraciones de aquí. Quieren doblegar a los gobiernos regionales y central, y lo peor es que les escuchan y van permitiendo que se hagan fuertes en plaza ajena... ¡Un disparate! Los políticos están permitiendo todo este saqueo, toda esta desestabilización, son los responsables de todo lo que está sucediendo, y debieran ser procesados judicialmente como responsables subsidiarios por cada delito cometido por aquellos que ellos permiten entrar libremente y deambular por nuestras calles. Aquí sucede algo gordo y profundo, y nadie nos lo dice, pero el Estado español parece estar cogido por los huevos.
Seguiremos...
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