Ya lo he recomendado muchas veces, ¡Pon un perrete en tu vida!, si lo haces habrás incorporado una fuente de amor incondicional. Un amigo que te seguirá hasta los confines de la Tierra, que estará dispuesto a todo con tal de tenerte cerca, de poder verte, de olisquearte, de escucharte, y listo para obedecer cuanto le mandes. Un fiel amigo, un leal servidor y compañero, lo dará todo por defender tu casa, a ti y a tu familia, porque todos pasáis a ser su familia.
Como saben, adopté a Sanga, una perra pastora alemana hace algo más de un año, tras la muerte de Trasto, mi amado dálmata, que tan buenos momentos me hizo pasar, como hacen todos los perros, porque como dije antes, ellos saben ganarse nuestro afecto y amor, pues ellos en sí son amor. Trasto fue tan buen perro, que se despidió sin hacer ningún ruido, dormido quedó, enroscado como suelen hacer los perros cuando duermen, así amaneció el día cuya noche anterior había fallecido por su edad, sin enfermedad previa, sin quejas mi haberlo advertido.
Sanga tiene ya seis años, fue adoptada con cinco, llegó a casa muy salvaje, muy protectora del amo, no soportaba la presencia de nadie más a mi alrededor, pero poco a poco ha ido entendiendo que en al mundo no estamos los dos solos, y ha aprendido a convivir con más perros, con más personas, y con sus tics, puedo decir que es un encanto... ¡es un can! Antes vivió cinco años con su anterior dueño, un señor mayor, enfermo, que apenas podía bajar las escaleras del cuarto piso, que era donde vivía, el señor falleció y la perra la pusieron en adopción. La perra no debió haberse relacionado con personas o animales, y eso se notaba en cuanto llegó a casa, pero ahora, acepta al gato de casa, a los otros perros, y a las personas con las que me encuentro y me detengo a hablar. Cuando llegó mantenía la distancia con cualquier extraño, incluso con algunos miembros de la familia.
Tiene su cama en el salón, vive dentro de casa todo el año, también tiene una cama junto al escritorio donde suelo desahogarme con la escritura y el ordenador. En este mismo momento está durmiendo junto a mí, en sus colchonetas. Ella relajada, durmiendo, yo muy feliz de tenerla cerca. ¿Todavía no te convenciste de llevar un cachorro a casa?, mira que eres duro/a. Deja pasar a quien nunca te traicionará, a quien siempre te acompañará vayas a donde vayas. Deja pasar a tu vida a quien es amor de verdad... ¡estos animales han de estar evolucionados!, de otra manera no entiendo, cómo son así de humildes, de nobles, de íntegros, de cariñosos... ¡Todas son virtudes! Dedícale un poco de tu tiempo a tu perro, que él te lo va a devolver multiplicado por cien.
Seguiremos...
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