EEUU no deja de mirar a China, pero es que no puede con ella, ni en tecnología, ni en capacidad de fabricación y, por supuesto, tampoco con sus precios. Su herramienta es imponer aranceles, porque no se van a suicidar empresarialmente bajando beneficios, o solo manteniendo los puestos de trabajo, porque es una idea contraria al concepto de ser empresario occidental. Los empresarios occidentales no pueden con un Estado que fabrica, con un Estado que tiene mano de obra de sobra, y que cuando hace falta invertir en sus fábricas, lo hacen con el dinero de todos los chinos.
Occidente, de paso, anda involucrado en acabar con el comunismo-capitalista, pues China no es puramente un comunismo, los yenes van y vienen como en cualquier economía capitalista del resto del mundo, pero de fondo puede que les asista esa ideología del trabajo, de la colaboración y de empujar con todo. La única solución que se me ocurre para igualar precios es trabajar con calidades similares, con una alta tecnología automatizada que requiera el mínimo de mano de obra humana, y si hiciera falta, que los empresarios y accionistas se vayan acostumbrando a recibir poco o nada de beneficios, porque la compasión y la solidaridad les haya alcanzado y que realmente, lo que llevan años diciendo: que invierten para dar trabajo a la población, sea desde ahora verdad.
No hay otra, a mí no se me ocurre, si hay mucho dinero que repartir, los precios de sus productos han de ser más elevados, para que en lo que paguemos vayan incluidos los beneficios que esos empresarios y accionistas tienen previsto repartirse a final de cada ciclo contable. Y esto de nuevo recala en mi idea de que lo privado es una anomalía dentro de las sociedades. Todo se debe hacer con presupuesto colectivo, o sea, con dinero que se recauda de toda la población para implantar empresas, industrias, etc., sin animo de lucro. Donde solo se pretenda dar puestos de trabajo a la población, vendiendo productos necesarios, por supuesto no haciendo, como nos tienen acostumbrados, una mala gestión, sino cubriendo todos los gastos que requiera la fabricación: la compra de materias primas, los gastos energéticos, gastos del personal, transporte, mantenimiento, etc.
Ese sistema, tal vez, pueda permitirse poner productos parecidos en el mercado, que puedan competir con los productos chinos. No podemos olvidar que el área de investigación tecnológica es fundamental, tendríamos que ser un país que registrara muchas más patentes, para avanzar en nuestros procesos productivos, para vender tecnología a terceros. Salen de nuestras universidades miles de ingenieros, ¿A qué se dedican esos profesionales? Tendría que haber mucha más inquietud al respecto, y dejar de vivir subvencionados por la UE, con los dineros que nos den, debemos llegar a ser un país autosuficiente, y se debe fomentar la cultura de consumir nuestros productos aunque sean algo más caros, pues hacerlo asegura los puestos de trabajo y la permanencia de las empresas españolas.
Llegados a este punto la solución es que para cobrar el precio de los chinos hemos de vivir como los chinos, según algunos, muertos de hambre y trabajando muchas horas. Creo que todo estará más barato en China y es por lo que se puede vivir con menos salario. Tendrán que aplicarlo en el resto del mundo, que bajen los precios de todo y se podrá reducir los salarios, pero estaremos en las mismas, la relación de poder adquisitivo se mantiene, baja lo que cobras, porque también baja lo que necesitas comprar. Pero no es eso lo que ha planteado la patronal cuando se ha hablado de aumentar la competitividad, quiere que se trabaje más por menos dinero, y de los precios de los productos no hablan, porque al final lo que quieren es producir por menos dinero para obtener más beneficios. Y cuando aumenta la invasión de productos chinos y se incrementan sus ventas, el problema es que cobramos mucho, que pagan mucho en impuestos, etc., cuando sabemos que casi todos hacen trampas con las cuentas que presentan, y con los supuestos beneficios que dicen tener, o las pérdidas inventadas. Lo privado es un mal, que quiere hinchar sus bolsillos, pues no en vano circula la frase de que el que pone una empresa es para ganar dinero, no para tener un puesto de trabajo y dar trabajo a otros. Quiere ganar, y cuanto más mejor. Lo opuesto qué es: que entre todos pongamos el dinero y nos demos entre todos los puestos de trabajo que necesitemos.
Seguiremos...
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