Llevamos años viviendo cómodamente, que no nos falte el plato de comida, alguna cerveza, ver tele, si es posible tener algunos amigos, y poco más. No queremos ningún tipo de complicaciones, rehuimos de la política, no nos ponemos de acuerdo ni para ir a la esquina de la calle, creemos tener nuestras propias ideas, no confiamos en casi nadie, y no hacemos piña para nada con los demás. Así es imposible mover lo establecido, no somos ningún tipo de contrapoder al poder actual de un sistema que va a lo suyo, mantenido con nuestro dinero, con el dinero de todos, pero que nos ignora totalmente, al que no le importamos más que cuando llegan elecciones, que todos pretenden que pasemos por las urnas, previamente nos lanzan un montón de mentiras y falsas promesas, nos ilusionan, nos hacen creer que todo va a cambiar para mejor, pero la verdad es que la tónica sigue siendo la misma: poder solo de ellos, imposiciones para la población, amaños y negocios ocultos para llenarse los bolsillos los de arriba, corrupción a tutiplén e injusticia atroz.
La gente no quiere involucrarse en los asuntos políticos, les da pereza y repulsa por motivos varios. La preocupación de la gente es llegar a fin de mes, tener lo que necesita, poder permitirse algún gasto extra, pagar sus facturas y comprar a plazos para poder disfrutar de aquello que la sociedad nos vende, pero para lo que no tenemos el cash suficiente. Para eso está el invento de endeudarnos, así podemos tener un coche, una moto o una segunda casa, y nuestra vida se comprime o aprieta un poco más, pero disfrutamos de algo que no nos corresponde tener porque nuestros ingresos no son adecuados para ese estilo de vida. Los años pasan, el saqueo de los dineros públicos es una constante, se perpetúa, la justicia calla, las leyes las adaptan para salir impunes de todos los líos en los que se meten y de todo el dinero que nos cuestan sus fechorías, y aquí todos callamos, estamos anestesiados con la corrupción de los políticos y del sistema en general.
Se valen de que somos demasiados y hay cantidad de pensamientos diferentes, de que no nos unimos, como dije antes, y esa fragmentación social nos debilita frente al poder político. Nosotros siempre somos la mayoría, pero sin poder alguno de decisión, solo tenemos el deber de obediencia ante la amenaza de las sanciones que nos ponen si desobedecemos... de eso se valen estos dictadores con disfraz de demócratas. Hacen con nosotros lo que les da la gana y no reaccionamos, estamos atontados, programados, aborregados. No sé qué nos ocurre, no valoramos nuestro tiempo ni nuestros esfuerzos para conseguir ganar los salarios de risa que tenemos, comparados con los que los políticos se ponen con nuestro dinero. Los políticos no son ejemplo de nada, en todo caso son un mal ejemplo para el resto de la población. Los políticos, tal como son y trabajan, son el cáncer de la sociedad, son el mal, son el problema, y nunca serán la solución a los problemas reales de la gente. Solo se mueven por intereses económicos y de poder. ¡A ver si despertamos!
Seguiremos...
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