Sin saber nada de la película de Santiago Segura, ni siquiera que había hecho una nueva de la saga de Torrente, tan solo me había comentado un amigo que había ido a verla hace unos días, y que reflejaba bastante bien todo lo que sucede en el submundo de la política, nos decidimos a ir ayer por la tarde en sesión de 18:30 h.
La casualidad viene ahora, después de almorzar, como de costumbre pusimos una película de sobremesa, en este caso: Corrupción en el poder, que tiene como actor principal a Kevin Spacey, pues mira por donde que en la película de Torrente Presidente también aparece ese actor haciendo de poderoso que pone y quita políticos, así como que es el que les mueve los hilos como si fueran marionetas. Es una casualidad, es una tontería, pero a mí me llama la atención que nos sirviera la vida ayer ración doble de la mafia, de la estafa y de la corrupción en la que está envuelta la vida política y empresarial de alto standing. En Corrupción en el poder, Kevin Spacey hace de lobbista que corrompe a empresarios y políticos, modificando votaciones del parlamento a placer y por conveniencia de unos y otros, y después el espejo que nos pone delante Santiago Segura de la estafa y corrupción política, sin que le faltase ningún ingrediente.
En mi caso, que he seguido durante años muy de cerca las noticias, las informaciones, los casos de corrupción, el incumplimiento de los que prometían y no hacían, los decretazos anticonstitucionales, la impunidad de los que han metido las manos en la caja pública, los pactos de conveniencia política, el trato desconsiderado hacia los ciudadanos, los vicios y perversiones de los políticos, el enriquecimiento a nuestra costa, y cómo se han ido de rositas todos los que han podido y no han sufrido un fatal "accidente", antes de tener que pasar por los juzgados a declarar por asuntos oscuros de los partidos políticos, por todo ello, a mí no me ha cogido la película de Santiago Segura de improviso. Sin embargo, habrá muchas personas que entiendan que es una exageración humorística lo que proyecta la película, pero es aún mucho más grave, la película es para pasar el rato, pero lo que sucede y ha sucedido en este país es para que estuvieran condenado a cadena perpetua casi todos los que han dirigido casi todos los partidos políticos y los gobiernos, y toda la camarilla de cómplices que han secundado las cientos de acciones delictivas que entre todos, unos por acción, y otros por callarlas y ocultarlas. Aquí han robado a mansalva, como se dice coloquialmente, se han llenado los bolsillos a nuestra costa, con nuestros dineros, se ha malversado el dinero que los ciudadanos han tributado y debieran haber sido destinados a mejorar los servicios públicos.
El resumen ya todos ustedes lo conocen, a menos que sean adictos a un partido y lleven orejeras puestas. La mala gestión de todos los que han gobernado España nos ha llevado al terrible endeudamiento que tenemos. Las leyes absurdas e inservibles están hechas a propósito para que permitan que la impunidad fluya por sus grietas. Nadie pide responsabilidades de verdad, nadie manda auditar la gestión de los anteriores, nadie pide la devolución de todo lo que nos han robado. Los dineros de la gente se regala y nadie pide cuentas de su uso, ni justificación de nada. Ni la contabilidad de un kiosco de prensa es tan imperfecta como la de las Instituciones y gran parte de la Administración, cuando se trata de dineros que los gobiernos deciden regalar. ¿Por qué las Cajas de Ahorros y algunos bancos que fueron untados para tapar el agujero, que precisamente los políticos habían originado, no se reclama?... ¡Es nuestro dinero! Nos gobiernan inútiles y mangantes. Seguramente hay una vuelta de la pasta por la puerta de atrás, de la que no nos dicen nada y no nos enteramos. Cada vez que somos gobernados, somos saqueados, se ponen al frente Alí Babá y los cuarenta ladrones, aunque yo creo que son muchos más los que participan del reparto de la tarta, amén de las miles de personas que son enchufadas cuando llega un nuevo gobierno. Una película como la de Santiago Segura, se queda corta comparada con la realidad que nos ha tocado sufrir con la falsa democracia impuesta.
Seguiremos...
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