De lo que voy a tratar, ya lo he comentado en otras ocasiones, pero es que cuando fuimos hace un par de días al cine, antes de empezar la película, conocimos a un matrimonio que estaba sentado junto a las butacas nuestras, y nos preguntaron si antes íbamos a los cines de zona este, porque ellos sí iban, y como los habían cerrado, por eso iban al que nos encontrábamos, que son los nuevos junto al Alcampo de Sevilla Este.
Al contestarle que nosotros vivíamos en una urbanización de la carretera entre Sevilla y Carmona, y que solemos ir a los cines del Centro Los Alcores en Alcalá de Guadaira, nos dicen que ellos están por irse de los pisos donde viven a una urbanización, porque su piso da al patio interior y la gente hace uso de él produciendo mucho ruido, amén de algún vecino típico, que solía decir que en su casa hacía lo que le daba la gana, que para eso era su casa.
Irremediablemente, le tuve que referir que es aparentemente idílico vivir en una urbanización, pero que no resulta confortable, pues la gente viva en los pisos o en chalets, viviendas adosadas, o como sea, son las mismas, y el nivel que tengan lo exhiben allá donde estén y donde vivan. Al tener jardines, sacan columnas musicales a los mismos y suelen poner música para media comunidad, hacen fiestas en los jardines, los hay que no dejan de hacer obras incluso en fines de semana. Como las urbanizaciones, por regla general, tienen un carácter más privado y hay menos tráfico, la gente suele descuidar más a los niños, así que en esta nueva hornada de padres, les permiten que se lleven todo el día dando motazos por la urbanización, o sea, produciendo un ruido constante por las calles. Amén de todas las tareas propias que conllevan los jardines, máquinas desbrozadoras, cortacesped, sierras para talar o podar, etc., que se oyen con mucha más frecuencia de la que sería deseable.
Y en los últimos tiempos ha sucedido algo que aún empeora la convivencia, pues con los problemas económicos, las subidas de intereses de los prestamos hipotecarios en años pasados, a muchas familias trabajadoras los bancos les han quitados las casas, ¿Y qué ha sucedido?, pues que cantidad de familias de dudosas actividades han entrado, porque eran los que tenían dinero, así que el nivel ha bajado y la convivencia se ha empeorado. Tener un trozo de tierra tuyo no es garantía de confort, de comodidad ni de independencia, solo te separan unos metros más de todas esas actividades, muchas veces, molestas. Y como las leyes son tan laxas y permisivas, pues nos toca aguantar o mudarnos, que es como jugar a la lotería, que nunca sabes qué te va a tocar la próxima vez.
Seguiremos...
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