El caso es que todo lo que tenía por cierto, como un principio en mi vida, o como mi zona de confort, mi rigidez, por llamarle de algún modo, todo se va al traste. Observo cómo todo se desmorona, cómo todo comienza a cambiar, y si lo de antes era para mí lo adecuado o aceptable, comienzo a adoptar nuevos criterios, así que no sé si es evolución o involución, pero ya soy algo mayor, y no voy a pasarme la vida sacrificado, así que sea lo que tenga que ser.
Aclaro lo que estoy queriendo decir, doy algunos ejemplos: Algo que ha sucedido, contrario a los principios, sentimientos, etc., que llevaba a rajatabla. Era mi voluntad la de no comer "bicho muerto", no dicho despectivamente, sino que era como le llamaba coloquialmente cuando iba a algún sitio a comer, pedía que cuanto me sirvieran no llevara "Bicho muerto", ya saben, ni pescado ni carne. Pues he cedido, he sucumbido, como quieran, y ya no estoy dispuesto a flagelarme más con el asunto. Llegó de un modo no premeditado, hice un pequeño viaje con un cuñado mío para ver una moto en una localidad de Córdoba, y tuvimos que comer en un bar de carretera que ofrecía un menú plagado de "bicho muerto", y cuando leí: Pollo al horno, algo me sucedió, y me atreví a pedirlo... ¡estaba exquisito!, después de dos años sin probar ni carne ni pescado. Llegué a casa y le dije a mi mujer que había comido carne de pollo, y se puso muy contenta cuando le dije que iba a comenzar a comer algo de carne y pescado, con prudencia. Ella vio el fin de tener que hacer dos guisos o comidas diferentes, pues el resto de mi familia come de todo.
Por otro lado, he vuelto a la moto de trial, he terminado comprando una de segunda mano. He retornado a la afición, a algo que siento dentro que no puedo describir, estoy ilusionado a tope. Llevo dos días intensos haciendo de mecánico, realizando una revisión, cambiando aceite, bujía, limpiando el filtro de aire, limpiando y engrasando la cadena, etc. Previamente, como si lo supiera a ciencia cierta, había estado adquiriendo equipación, protecciones, etc., sin tener moto. Todos me decían que cómo era que me compraba todo lo necesario para practicar trial, sin ni siquiera tener la moto. No sé qué pasaba por mi cabeza, pero ahí iba con un rumbo que sigo sin saber a qué obedece más allá de una vieja afición que se cortó cuando a la moto de trial que tenía entonces, hace doce o catorce años le hacía falta una reparación y mis condiciones económicas de aquel momento, me la impedía.
Y para acabar con el movimiento del suelo o la base de cómo estaba sustentada mi vida actual, vengo practicando unas disciplinas integradas que imparte un señor, cerca de casa. Unas prácticas muy interesantes, pero que han sido eclipsadas por este rebrote motero, y siento que quiero tener todo el tiempo para mí y lo que quiera hacer. Es como si hubiera estado haciendo esa práctica como relleno de mi existencia, mientras emergía lo que de verdad me ilusiona. Igual es algo ilusorio o pasajero, pero es lo que hay, y ahora, hoy en día siento lo que siento, y mi existencia es mía, no pertenece a nadie más, y quiero volver a sentir que el tiempo es mío y lo dedico a lo que yo sienta en ese momento que lo quiero emplear.
Además, todo se ha venido a mover al mismo tiempo, y a nada debo prestar tanta atención, ni es tan importante como para significar una hecatombe, las cosas se cambian, se experimentan, y se sigue viviendo hasta que el cuerpo diga basta y llegue el descanso total. Hasta ese día que todos seamos felices, y brindo por todos los que menos tienen y más necesitan, para que ellos, antes que todos los que vivimos cómodamente, dejen de pasar calamidades de cualquier tipo.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario