Imagen: www.freepik.es
Necesitamos ser amor y dar amor, relaciones con amor, pero dónde está la escuela para ello. Ese es el gran problema, que cuando salimos de la familia, si acaso, ya no hay amor sino relaciones con intereses del tipo que sean, ese es el gran error desde mi punto de vista. Si los que dirigen el asunto no saben de qué hablo, si ellos mismos no dan importancia al amor, a la felicidad, sino al dinero, a los negocios, al poder, al estar arriba de los demás en todos los niveles y formas, a dominar por decirlo en una sola palabra, es imposible que de esas personas salga un proyecto que haga cambiar a la humanidad, puesto que ello requiere una formación, que vivan dando ejemplo, y de donde no hay no se puede esperar nada.
Hace años promulgo tres premisas que me llegaron mágicamente:
- Debemos vivir importándonos lo que le suceda a los demás.
- Debemos desear para los demás, lo mismo que deseamos para nosotros.
- Debemos ser capaces de amar a los demás.
¿Cómo se llega a esto, a tratar de vivir de esta manera?, con conciencia, con trabajo, con atención, estando presentes, amando. Hay un trabajo interior que es necesario hacer para darnos cuenta que somos lo mismo, que cada uno es una representación de la misma energía de vida que nos asiste a todos. Que todas las acciones nos afectan a todos de un modo u otro, que necesitamos hacernos más conscientes, y sería muy recomendable que desde la temprana edad se incluyeran en las escuelas prácticas de movimientos conscientes, de respiración consciente, de concentración, de meditación, etc., que fueran produciendo su efecto interior en cada uno de nosotros. Ese trabajo o práctica debiera acompañarnos durante toda la etapa escolar de todos los grados, incluso universitaria, porque crecer interiormente conduce a la verdad, a relacionarnos con amor, con respeto hacia los demás, nos hacemos más conscientes, nos conocemos mejor, nuestras vidas tienen sentido y el grado de felicidad de acrecienta.
No escucharán a ningún político hablar de esto y, mucho menos, proponer un complemento así en nuestras vidas y en la de todos los menores, ni lo conocen, ni les interesa, ellos ya se instalaron en la lucha por el poder, solo tratan de dirigir para conseguir sus propósitos, desean enriquecerse cuanto más mejor y en el menor tiempo que les sea posible. No les importa ningunear y aprovecharse del resto de la población. No tienen ética ni moral alguna, muchos de ellos son delincuentes en cubierto, delinquen en lugar de cumplir adecuadamente con las obligaciones de sus cargos. Sino todo lo contrario, se aprovechan de su situación para abusar, para meter las manos donde no deben hacerlo, para saltarse las leyes, para dar puestos de trabajo a dedo, sin que pasen por los mismos trámites y exámenes que se exigen al resto de los ciudadanos que quieran optar a uno de esos puestos de trabajo, etc.
El mundo está como está por falta de amor, por falta de conciencia y de respeto, por la superficialidad en la que viven los que han llegado arriba, apoyados por muchos que tampoco crecieron lo suficiente como para darse cuenta del engaño. Llegan y se convierten en organizaciones criminales listas para delinquir, no tarda mucho tiempo para que comiencen las irregularidades, los desvíos impropios de dinero público, las financiaciones ilegales, los gastos que nunca se tuvieron que producir en servicios ajenos al fin para el que esos dineros fueron recaudados. Pronto comienzan a poner en la palestra nombres de políticos con cargos y mandos que se saben metieron la mano en la caja pública, nos dirigen inútiles desalmados, malos gestores y grandes desconsiderados con el resto de sus compatriotas. Son un mal ejemplo para el resto de la población, que al no tener alternativa ni conocer si la hay, tratan de seguir el único y mal ejemplo que ven a los de arriba, engañar y delinquir si se puede.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario