Imagen: sobrelatierra.agro.uba.ar
Hoy quiero abordar un tema por todos conocido y normalizado, ¿Quién no ha ido de viaje y por cualquier carretera no ha empezado a percibir olores indeseables, vamos, peste? Es frecuente circular por carreteras en las que haya una granja de gallinas, de pollos, de ovejas, de cerdos o de vacas, y llega un olor a la carretera, que uno desearía no respirarlo, pero es que entra, no se sabe cómo, dentro de los coches y en mayor medida dentro de los cascos cuando uno va en moto. Te quieres morir, pero lo que sucede es que ese día no te toca hacerlo.
A mí, con las salidas continuas que hacemos en moto, en todas direcciones, y por carreteras secundarias, que es lo que más nos gusta, nos tragamos cada episodio de fragancias nauseabundas, que para qué contaros. Pues bien, tras la última salida, que pasamos por varias de esas instalaciones, debido al entorno agrícola y ganadero, todo campo en ambas márgenes de la carretera, se me ha ocurrido poner un poco de sentido común en este asunto, al menos desde mi punto de vista.
Si allí hay animales que deben estar lo más sano posible, puesto que bien dan algún producto manipulado y consumido por los humanos, como leche o huevos, o bien para ser asesinados para el consumo carnívoro, lo justo sería que las instalaciones donde deben vivir esos animales sean lugares pulcros, limpios en extremo, y si eso fuese así, sería imposible que de esos centros de producción emanen tan fuertes y desagradables olores.
Nos tienen acostumbrados a la masificación de animales, a la estabulación de los mismos en jaulas, entre barras, en pequeños corralitos, etc., el caso es que el respeto por el bienestar de los animales de granja se ve comprometido o anulado, pues existe todo lo contrario, la masificación, la inmovilidad del animal, para tenerlo controlado, en unos casos, para que engorde lo máximo que sea posible en otros, así nos lo muestran los videos y documentales. Existe la crueldad hacia los animales y el rudimentario e involucionado pensamiento de que "Dios" los ha creado para alimento del hombre. El egoísmo de nuestra especie es absoluto, y el respeto por la vida de los otros seres, nulo.
Algún organismo debiera desplegar sus inspectores para que pasasen con frecuencia por estos centros de producción ganaderos, para que revisen las medidas de higiene de las instalaciones, y la dignidad con la que se trata y respetan a los animales. Si en cualquiera de esas instalaciones se tuviera que limpiar diariamente para mantener las instalaciones sin acumulo de excrementos y desinfectadas las naves donde se encuentran hacinados los animales, no habría tal nivel de peste ni tanta cantidad de moscas. A cada granja debieran ir diariamente camiones a retirar los excrementos para reciclarlos o eliminarlos, para evitar que al lado de las naves tengan toneladas de ellos amontonados y emitiendo malos olores. No se hacen las cosas bien, parece que los que tendrían que organizar y mandar, o no saben hacerlo, o no le dedican el tiempo suficiente. Los políticos no legislan adecuadamente, minuciosamente y a favor del bienestar de los ciudadanos y demás seres vivos.
Solo hay que ver cómo transportan a los animales cuando van a ser asesinados, ya no importa nada su bienestar o sus vidas. Se les llevan en camiones descubiertos, al intemperie, recogiendo todo el aire, la lluvia y el frío o el calor, del momento. Van en jaulas que no dan la altura suficiente para que el animal, no digo que se pueda mover, no, que ni siquiera se puede poner de pie en todo el viaje al matadero. ¡Esos animales inocentes e inconscientes de lo que van a hacerles! ¡Esos animales que van a servir para alimentar a otros, mientras otros hacen negocio de sus vidas! Esos animales no tienen derecho a un trato que no sea vejatorio. Así les tratan con el permiso de las autoridades en la materia. Cuando has visto que le sustenta la misma vida que te sustenta a ti, la misma energía de vida, y su dolor es tu dolor, la cosa comienza a cambiar.
Seguiremos...
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