La respuesta: Los políticos
¿Habéis presenciado alguna vez a algún político que haya planteado a los demás partidos políticos alguna pregunta del tipo: Qué hacemos con respecto a tal o cual problema, por favor pongan soluciones sobre la mesa y debatámoslas? Es complicado acertar a ver una intervención en ese sentido, porque la colaboración o cooperación solo la buscan si les faltan votos para seguir mandando ellos, para seguir sentados en los gobiernos. La gente le importa poco o nada, aunque a la hora de hacer la pantomima electoral, bien que tratan de ponerse a nuestra altura, pero sin dejar de mirarnos por encima de nuestros hombros. Ellos mandan, ellos se lo llevan calentito, nosotros pagamos la fiesta.
La política como la ejercen los partidos actuales y pasados, como una forma de tener un trabajo super bien remunerado, lleno de privilegios y mamandurrias, una competición por el poder y una forma de fragmentar a la ciudadanía por banderas, signos y colores, no está trabajando para organizar, gestionar y solucionar problemas. A esto dedican solo lo imprescindible, lo justo para mantener a la gente anestesiada y callada, pasiva, sin respuesta en las calles, sin exigir dimisiones y, sobre todo, sin reclamar la parte de poder que nos corresponde dentro de este misero juego sucio en el que han convertido la política y el terreno de juego en el que se desarrolla. Está claro que los políticos, casi todos, se han convertido en un gran problema para la sociedad española, igual en el resto del mundo, quizás se salve El Salvador y su dirigente Bukele. Hacen falta gobiernos que cojan el toro por los cuernos, que decidan de verdad, que tomen medidas a favor del bienestar de la gente y del progreso del país. Hace falta integridad, honestidad y buena gestión. Hace falta que dejen de robar y de tratar de enriquecerse a costa de la ciudadanía. Hace falta de que empleen adecuadamente y sin malversaciones ni distracciones, nuestro dinero.
La política debe ser ejercida por un conjunto de personas que solo aspiren a mejorar el bienestar de la ciudadanía y el progreso del país, como dije antes, y lo repito porque para mí no tiene ningún otro sentido estar ahí, ocupar un ministerio, ser representante de la gente, según dicen, aunque como ya nos han dejado ver tantas veces que solo se representan a sí mismos, y cada uno de ellos a su partido. Hay un choque de intereses. A cada partido le unta un sector social, empresarial, y se vende, se corrompe y se dedica, además de a lo suyo, casi siempre asuntos ocultos y oscuros, a satisfacer a sus mecenas.
No hay buena gestión, casi ni siquiera hay gestión o buena previsión, y sí un gasto terrible, muy superior a nuestras posibilidades. Nos hacen vivir endeudados, pagando miles de millones de euros en concepto de intereses, casi sin expectativas ninguna, entretenidos mientras nos van saqueando y vaciando la caja, además de no solucionar nunca el asunto de que todos podamos trabajar, haciendo cada día leyes más inútiles, que solo enfangan más el terreno de juego, que cada día nos acercan al caos y a la desestabilización social. Leyes que favorecen la delincuencia y la vulneración de las leyes ya existentes. Leyes que ellos mismos se saltan todo el tiempo, creyendo que están por encima del bien y el mal. Este es el panorama político, a eso le han llamado Estado de derecho, Estado democrático, pero que nosotros sabemos que no lo es, y nos toca comulgar con ruedas de molinos por la gracia de los sinvergüenzas, chorizos, y demás delincuentes de cuello blanco.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario