¡Vaya hipocresía más grande! Estamos vigilando la velocidad desde el helicóptero por su seguridad. Radar por su seguridad. Velocidad máxima por su seguridad y un largo etc., por su seguridad. Nunca hablan del afán recaudatorio, nunca hablan de los derechos de ser una mayoría adulta y libre. No aconsejan, sino que imponen y recaudan por desobediencia. No nos tratan como a adultos, no nos respetan y, además, nos meten continuamente las manos en nuestros bolsillos, eso es todo.
Los que dirigen han demostrado, sobradamente, que les importamos un pimiento, por nuestra seguridad nos han acostumbrado a multarnos si conducimos bajo nuestra responsabilidad, pero no miran por nuestra seguridad y nuestra salud, o nuestras vidas cuando permiten que envenenen los cultivos, el aire, la tierra y las aguas. Tampoco cuando tenemos las estanterías llenas de productos a los que llaman alimentos, que están atiborrados de sustancias ajenas a los alimentos en sí mismos. Tampoco lo hacen cuando se sigue vendiendo tabaco, que ya más lejos es imposible ir, pues hasta las cajetillas indican que ese producto, mata. Ahí están y no hacen nada por nuestra seguridad y nuestra salud, pero cínicamente sí lo hacen cuando conducimos, obligándonos a marchar a la velocidad que ellos consideran es a la que hay que ir, convirtiéndonos en robots programados por sus imposiciones, a pesar de que la mente y la experiencia nos indica cuánto y dónde pisar el acelerador. Los placeres han de estar recortados y, sobre todo, la capacidad de decidir por nosotros mismos, esa la seccionan de cuajo, no vaya a ser que nos vengamos arriba y rivalicemos por el poder mal empleado de ellos, por el que con el método de la falacia de que vivimos en una democracia, nos han estabulado como se hace con el ganado.
Somos libres para comprar un vehículo, pues déjenos que los disfrutemos, y que en los tramos que creamos oportunos, circulemos a la velocidad que nos plazca, como mucho que pongan señales de velocidad aconsejada, nada de velocidades límites y mucho menos de sanciones. Errores siempre los hay, se circule más rápido o menos, lo vemos cada día, pero nadie quiere perder la vida. Que yo sepa no están prohibidas las armas, te las compras, te sacas un permiso, que no es otra cosa que un saca perras y ya tienes algo con lo que agredir o matar, pero no las prohíben por nuestra seguridad. Las autoridades confían en los propietarios de las armas, y ya sabemos cuáles pueden ser sus consecuencias de un mal uso. De hecho, de cuando en cuando alguien coge su arma y mata a un vecino por una discusión fuerte que hayan mantenido, igual por alguna idiotez, pero sucede, y las armas no se retiran por nuestra seguridad... ¡Qué no vengan con cuentos recaudatorios aplicados a la circulación! ¿Por qué aún no impusieron a los constructores de vehículos que ninguno pudiera superar la velocidad límite? ¿Es porque sería una medida antipopular, porque va contra el negocio, o porque se dejaría de recaudar y no se haría caja? ¡Qué lástima, algunos lo hacen todo por el dinero! ¿Alguien nos va a devolver el dinero de las inservibles balizas V16? Es por nuestro bolsillo y nuestro bienestar.
Seguiremos...
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