Les aviso: Duele leerlo
Sigo con la lectura del libro que os comenté en anterior escrito: Diario de un joven médico. Escrito por un médico que se acababa de licenciar, había estudiado durante 9 años en Irán, y al finalizar decidió volver a su país natal, Palestina. A los cinco días de estar allí se produce el genocidio que viene cometiendo Israel desde entonces y hasta el momento actual. Este médico se incorpora a uno de los hospitales, hasta que Israel los va bombardeando, igual que ha hecho con todo un país, con todos los centros educativos, con las instalaciones públicas de abastecimiento de agua potable, con todo lo que se ha ido encontrando a su paso, incluidas miles de vidas de personas inocentes que nada tenían que ver con el grupo terrorista Hamás. Este joven médico tomó la decisión de ir redactando en un diario el día a día en un país al que le faltan las construcciones, al que le faltan los centros de atención sanitaria, al que le faltan los alimentos y el agua potable, al que le están arrancando la vida a jalones. Un país al que no dejan dormir ni descansar, pues apenas cae la noche los cielos se cubren de aparatos ruidosos que provocan detonaciones y más muertes. La gente agota su vida, la poca que le queda tras no poder llevarse nada a sus estómagos, ni hidratarse durante días porque el camión de agua no llega, y si lo hace, no tiene agua suficiente para saciar tantas gargantas resecas. La gente muere a miles sin que nadie diga nada, ya ni siquiera los medios de desinformación y manipulación masivos dicen nada al respecto. Para el resto del mundo es como si esa violenta crueldad contra la vida de los palestinos hubiera acabado, pero no es así, el terror, el horror, los actos más despiadados contra niños, mujeres, varones de todas las edades, ancianos, etc., siguen cometiéndose ante el silencio del mundo. Ningún organismo internacional se atreve a abrir su boca para amparar, al menos compadecerse de esos inocentes que son borrados, aniquilados... ¡Qué poco les ha servido a los judíos lo que hicieron con ellos! Nada aprendieron, cuando ellos hacen algo parecido con sus vecinos.
Estoy totalmente en contra de la violencia, de las guerras, de las invasiones, de la falta de respeto a los demás. Estoy a favor del dialogo, del entendimiento con los demás, de llegar a acuerdos, de colaborar los unos con los otros. Debiera confeccionarse una ley y constituirse una justicia internacional, no de chupopteros lame botas, sino de personas serias, incorruptibles, que no se vendan a los poderes de ningún Estado, por muchas estrellas que tenga su bandera, o por mucho dinero que les hagan llegar a sus cuentas corrientes en paraísos fiscales. Es necesario acabar con toda acción beligerante que acabe con la vida de las personas, y lo tenemos que hacer, debemos hacerlo las personas, no va producirse ningún milagro ni va a venir ningún Dios a solucionar esta barbarie, ¡Ya lo estamos viendo! El dolor y el sufrimiento puede llegar a ser máximo e insoportable, y ninguna divinidad lo impide. Vamos a dejarnos de cuentos infantiles y vamos a coger el toro por los cuernos. Leyes que castiguen ejemplarmente a todos los que intervengan o provoquen altercados beligerantes, invasiones de países vecinos, saqueos de recursos ajenos, o bien sean dictadores crueles que mantengan a sus pueblos sumidos en la miseria, el hambre, e impida el desarrollo de sus países y el bienestar general de su población. ¡Cadena perpetua para todos los dictadores malvados y deshumanizados que haya en el mundo! ¡Cadena perpetua para todos los gobernantes del mundo que provoquen cualquier conato de violencia contra otro país, o en el suyo mismo!
Cómo va a ser lo mismo, unas calles asfaltadas, aceradas, limpias, por las que transiten personas bien vestidas, que calles llenas de barro, por las que transita las aguas sucias, por las que se esparcen los desechos y las basuras. Calles llenas de personas pobres, mal vestidas, pasando hambre, sin ocupación, sin futuro, sin esperanza de tener una vida larga y una salud buena, así como atenciones esenciales cubiertas. ¡No es lo mismo! Esta era no es el medievo, ya tenemos todos los medios para que todos vivamos con un nivel de higiene e infraestructuras, que nos aseguren y proporcionen bienestar. ¡Qué poco vale la vida para algunos gobernantes! Esos gobernantes son los que no debieran existir, si se pierden, poco o nada se habrá perdido el mundo.
Seguiremos...
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