Echo de menos los mundiales para erradicar el hambre en el mundo, los mundiales para erradicar las guerras, los mundiales para que todos los países del mundo se pongan al mismo nivel en todo... ¡Eso es lo que hecho de menos! No tengo nada contra el fútbol, aunque tal vez que ganen las cantidades astronómicas por darle patadas al balón, sí que me hace un poco de daño. La cantidad de millones que se mueven en fichajes, en organizaciones como la del campeonato mundial y otros campeonatos, sí que se podían emplear mejor para servir a toda la población mundial, no solo a unas empresas privadas. Pero igual digo de otros tipos de campeonatos: Formula 1, motociclismo, Atletismo, piragüismo, baloncesto, balonmano, en fin, de todos los deportes y actividades. Si ello no incide directamente en el crecimiento y bienestar de la población mundial, se han de detener, se han de convertir en otra cosa más amateur, si quieres.
La sociedad se ha convertido en adicta del dinero, en lugar de hacerlo todo o casi todo para el bienestar de la gente, para evitar la miseria, la pobreza, las muertes innecesarias y remediables. El nivel digno de sanidad ha de alcanzar a todos los seres del mundo, y fíjense lo que sucede en países avanzados como EEUU, que si tienes dinero, tienes atención sanitaria, y si no lo tienes, te mueres en la calle, en la misma puerta de un centro sanitario. Se ha perdido toda humanidad, manda el dinero, las compañías de seguros sanitarios. No se valora la vida del que no tiene suficiente para vivir, se le abandona, ¡y es EEUU!, una primera potencia mundial, habrá que preguntarse en qué es primera potencia, ¿de humanidad?, no, está super claro.
Parecido sucede en el resto del mundo, los que menos tienen y más necesitan son los apestados del siglo XXI. Pero por qué necesitan más, por qué tienen menos, por qué los que han gestionado, por decirlo de alguna manera, los países del mundo, han caído, unos tras otros, en la misma mecánica capitalista, ignorando a todos los que menos tienen. No tienen dinero para gastar, no les vale, para ellos ya se pueden morir de hambre o de tristeza. ¿Por qué no han querido gestionar de modo que todo haya redundado en beneficio de todos? Seguro que se pueden hacer las cosas de tal manera que avancemos, que nadie se nos quede atrás, estoy seguro de ello. Pero no quieren, todo está construido de forma que los más poderosos se valgan de los que menos tienen y más necesitan. Ellos invierten dinero que les sobra por las orejas, ¿Qué mérito tiene eso?, para que un grupo de personas se sometan a sus normas, muchas veces quebrando la legalidad vigente, para que generen beneficios de los que disfrutarán los que hicieron la inversión. Igual, los países poderosos necesitan que haya países pobres, para abusar de ellos, para someterlos, para tener mano de obra barata, para darles dos perras y crear un vertedero contaminante en sus países, con todas esas materias peligrosas, que no quieren tener en los suyos, y con las que no saben qué hacer.
Este es el mismo mundo que celebra los mundiales de las diferentes especialidades deportivas, es el mismo mundo que habla de derechos humanos, de democracia, de globalización, pero que lo único que está mirando son las cifras y los beneficios. La gente no les importa, sino sus bolsillos, sus carteras y sus cuentas bancarias. Quieren sus dineros, y si no tienes dinero para gastar al ritmo que ellos quieren, tú no eres nadie y te puedes morir cuando quieras... ¡ah, pero procura tener un seguro de deceso!, porque la muerte también es un negocio que no quiebra, a la que no le falta clientela. No han querido crear Estados que sean solidarios con lo que necesitan todas las personas que mantienen esos Estados. Pagamos, pero no nos dispensan el trato que nos merecemos. Nos roban y nos ofrecen servicios públicos deficientes, nunca dimensionados adecuadamente a la demanda. De ahí que haya tantas demoras en las atenciones sanitarias, en las citas para todos los organismos, o que los procesos judiciales tarden tanto que antes prescriben los delitos. ¡Se puede hacer mucho mejor!, pero hay que tener la voluntad de hacerlo.
Seguiremos...
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