Tenemos un problema muy serio con el ruido y las molestias que unas personas producen, y que otras tienen que padecer o soportar. Lo saben bien en las comisarias de policías, es una de las causas más comunes de denuncias entre vecinos de una comunidad. De nuevo los políticos incurren en una laxitud inexplicable, que siempre favorece al que produce las molestias y los ruidos. El ruido continuado puede llegar a hacer enfermar a las personas, pues les produce un nerviosismo a veces insoportable, tanto es así que cuando una familia es afectada por los ruidos continuados de otro vecino, cuando comienzan los primeros ruidos, alguna de esas personas se descontrolan internamente, es por ello que la ley no puede ser como la actual, que si el ruido no supera tal o cual decibelio no parece tener importancia ni es motivo de que la policía tenga que actuar, o se le deba sancionar a los que los producen. Además, se atreven a indicar en qué horas se puede o no hacer ruido... ¿Por qué alguien tiene que ser víctima diariamente de la música del vecino, del bar de abajo, de la discoteca de junto, del taller improvisado en el patio del vecino, etc.?
Echando mano del sentido común, al menos del mío, replanteo lo que la ley actual no dice por los motivos que los legisladores sabrán, pero que yo no comprendo. En mi ley anti ruido prima el respeto hacia los demás, y nunca ese respeto puede ir, como quieren muchos, en favor de los que producen los ruidos. Hay ruidos irremediables, como que hagan una obra junto a tu vivienda, eso se comprende, siempre que se desarrolle dentro del horario normal de trabajo, y no se produzca de madrugada, en horas de descanso, ni en días festivos.
Por otro lado, es lógico que se hagan trabajos de mantenimiento de jardines, que se hacen con máquinas ruidosas, que irremediablemente se deben soportar, pero tampoco se debieran hacer en horas impropias, o muy temprano, o muy tarde, o en días festivos, o bien llevarse todo el día produciendo ruido. Todos debiéramos tener presentes a nuestros vecinos, y procurar su descanso, o más bien no perturbarlo.
Para concretar, salvo esas tareas y otras que sean totalmente necesarias realizar y son ruidosas, cualquier otra que se considere ociosa: escuchar música, reuniones de amigos, fiestas, etc., se han de celebrar a ser posible en el interior de las viviendas, y si se hace en el exterior, se tratará de que los ruidos procedentes de una vivienda, o del jardín de ésta, no alcancen la vivienda o el jardín de ningún vecino cercano, pues éstos podrán denunciar a la policía local que en el interior de sus propiedades se oyen los ruidos procedentes del vecino, y la policía tendrá la competencia y obligación de personarse en tal vivienda y exigir que bajen el volumen de la música o de la conversación. Si se produjera una segunda llamada porque el ruido persiste, los agentes tienen la obligación de personarse de nuevo en el domicilio denunciado y comprobar que el ruido continúa y que alcanza la propiedad del denunciante. En esta ocasión, conllevará una sanción de seiscientos euros. Si se produjera una tercera denuncia, los agentes procederán como se indicó anteriormente y en esta ocasión le sumará a la anterior sanción, otra de mil doscientos euros.
Hay demasiados actos ruidosos en los barrios y urbanizaciones: vecinos que no dejan de circular con sus motos y coches con escapes trucados y tremendamente ruidosos. Vecinos que se creen que por tener un jardín pueden estar todo el día con los bafles acústicos dejando salir música al volumen que a ellos les apetece. A otros les sucede lo mismo en sus pisos o casas, suelen decir cuando le llamas la atención que están en sus casas y allí hacen lo que les da la gana, es ese el nivelito de muchos. Es por ello, que no puede regularse los ruidos por los horarios, o sea, que si son más de las 9 h de la mañana ya se puede molestar al vecino, y así hasta las 23 h. Cuando vas a pedirle a alguien que por favor baje la música, te dice en base a esos horarios, que son las, supongamos, 12 de la mañana, y que ellos pueden a esa hora hacer ruido. Por eso, yo aplico el principio de que usted no puede hacer que el vecino de al lado, de arriba o de abajo tenga que estar escuchando su ruido, su música o lo que sea que genere molestia al vecino. No digamos entonces cómo veo el asunto de las explosiones con fuegos artificiales, petardos, etc., que tan descompuestos ponen a muchos animales, personas, niños, etc. No se puede hacer uso público de artefactos por ocio o carácter festivo que se sabe producen ruidos incontrolables que afectan a otras personas.
Si se legisla seriamente y con rigor, llegaremos a ser una sociedad en la que se respetará a los demás, aunque solo sea por evitar que nos sancionen, ya que el grado de conciencia de muchos sigue siendo insuficiente como para respetar al prójimo.
Seguiremos...
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