lunes, 2 de febrero de 2026

MI LEY DE ELEBORACIÓN DE ALIMENTOS Y BEBIDAS

 



    Como sabemos hoy en día, se procesa todo añadiendo sustancias encaminadas a la conservación de los alimentos y bebidas, para darles también sabor, textura, etc., pero hay sustancias añadidas que parecen inocuas, y las hay que se saben son cancerígenas, nos hacen enfermar, engordar, taponan las venas y arterias, producen a la larga enfermedades derivadas de la obesidad, del mal funcionamiento de los diversos órganos que se ven afectados por la acumulación de sustancias ajenas al organismo, y que éste no sabe qué hacer con ellas. Los gobiernos dicen poco y controlan menos, pues evitan enfrentamientos con los empresarios, y hacen todo para que las ventas de aquellos sean las mayores posibles. Si para ello un producto ha de estar quince días en las estanterías de los comercios, nadie de los que hacen negocio puede salir perdiendo, otra cosa distinta es ¿Qué sucede con la salud y el bienestar de los ciudadanos? Otras industrias se valen de una simbiosis que se crea y en la que tampoco pierden, pues ahí está la farmacéutica para servirte pastillas que no curan nada, solo alivian los síntomas que te crea la comida basura, pero te convierten en clientes para toda la vida, o sea, en un enfermo crónico, dependiente de sus medicamentos. También se engancha al carro toda la sanidad privada, pues si estamos más malitos, más acudiremos a sus consultas. Todos ganan mientras el ciudadano pierde calidad de vida.

    Para evitar todo esto, hay que meter las tijeras donde nadie lo hace por miedo a las repercusiones comerciales, la salud es lo que menos les importa. Hay una colección de "E" que se añaden a los alimentos y bebidas, que salvo unos pocos, que tienen procedencia natural, el resto es pura química desconocida para el cuerpo. Todos deben de desaparecer, aunque los alimentos se deban pedir por adelantados para que te los reserven en los establecimientos, como se hace con otros productos, solo los sirven o fabrican, cuando el pedido se ha realizado... ¡No es nada extraño!, se puede hacer la lista de los productos que necesito para la semana que viene o dentro de dos, y así voy pasando la lista cada semana, para que cuando vaya al comercio ya me tengan mi pedido preparado con alimentos frescos, recién servidos por los proveedores, y sin necesidad de conservación artificial.


    Hoy sabemos que todo lo que se refina hace más daño al cuerpo que bien, y que refinan lo que un paso antes es formidable para consumir y nos aporta cantidad de beneficios, ¿Para qué refinarlo y gastar más en el proceso de hacerlo? No más productos con harinas refinadas, no más aceites refinados, no más azucares (se puede endulzar con hojas de estevia), no más grasas saturadas, trans, de palma, etc., que tan peligrosas son para nuestro corazón y nuestro cerebro. No se pueden adulterar los alimentos y bebidas, no se pueden precocinar con malas materias primas, con aceites requemados o de mala calidad, refinados, contaminados. Hay que aplicarse mucho en mantener siempre limpios y desinsectados los centros de trabajo donde se manipulen alimentos y bebidas. La comida chatarra tiene que desaparecer de los estantes de los super e hiper. La comida ha de ser de primera calidad, ha de alimentar, saciar y cuidar la salud de los que la comen, ese ha de ser el gran reto a partir de ahora.

    Las etiquetas han de reflejar fielmente lo que compone a los alimentos envasados, y cada semana algún inspector de alimentos del gobierno debe retirar de cada empresa muestras de lo fabricado para que se analice y se verifique la autenticidad de lo que indican en sus etiquetas, así como de que no se usan sustancias añadidas dañinas para nuestra salud. Cada alimento se debe considerar como si una persona lo consumiera por placer cada día, y la cuestión es: ¿Le hace mal comer aquello, o le beneficia? Hay que poner fin al uso de ciertas sustancias porque se consigue fabricar más barato, tiene que premiar la salud del consumidor de ese producto, y los gobiernos deben exigir que se cumpla.

    Y, ahora es opinión personal, en el plano de la conciencia, hay que acabar con el asesinato de miles de millones de animales cada día. No se pueden criar animales para quitarles la vida, porque es la misma energía de vida que nos asiste a nosotros. Les debemos un respeto, y hay que investigar para conseguir una alimentación lo menos o nada carente de principios nutritivos para el ser humano, sin tener que asesinar a otros seres vivos. Ese es un gran reto para una humanidad evolucionada que respete la vida del resto de los seres vivos.

    Seguramente se quedan cosas por el camino, pero como estoy haciendo en los temas que voy tratando, pongo el dedo en la herida que creo más sangra, a ver si es posible que se tapone la hemorragia de desconsideración hacia el ciudadano, y se corrige un poco toda esa mafia y corrupción que nos rodea.

    Seguiremos... 

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