miércoles, 25 de febrero de 2026

RUTA MOTERA 25 FEBRERO 2026

 


    Hoy miércoles más que una ruta motera en sí, es evidente que he montado en moto y bastante, 234 kms., ida y vuelta a Aracena, pero es que tenía la excusa perfecta: a las ocho de la mañana se volvió a ir la electricidad, llamé en dos ocasiones a Endesa y obtuve sendos números de incidencias, que ya les pondré otra reclamación. Además, de cuando en cuando mi cuerpo me pide ir a Aracena, ver a unos amigos que viven allí, mi amigo de la infancia Antonio Castro y su señora, Mercedes. Y para culminar la jugada, llevaba pensando varios días que necesitaba ir a comprar un bote de miel buena y, claro, tratándose de Aracena, estaba seguro que la encontraría. ¿Veis?, tenía tres condiciones, y todas se cumplían, así que no pensaba estar otro día pendiente de que llegara la electricidad, llamando a averías de Endesa como un sabueso que persigue su presa, aguantando todo el descaro y la irresponsabilidad de tal empresa, y me decidí a la primera.

    Creo que partí a las 9:30 h por A-4 dirección a Sevilla, para desviarme por SE-20 hasta pasado el Estadio Olímpico y tomar por SE-30 todas direcciones hacia carretera de Mérida, que es la E-803, por cierto paralela a la antigua, que está muy bien, la N-630. Una vez se alcanza la Venta el Alto, se toma la desviación que aparece a la derecha para incorporarse a la N-433 dirección a Aracena.

    Antes de llegar a la Venta el Alto, cometí un error, no salí de la E-803 y cuando me di cuenta veo unos indicadores que hablaban de Mérida y Portugal, pero no de Aracena, y también nombraba a la Media Fanega, además atravesé dos túneles, uno más largo y otro bastante más corto, y entendí que aquella no era la carretera. Me salí hacia una rotonda que indicaba El Ronquillo, y también me daba la oportunidad de ir hacia atrás, hacia Sevilla, así que retrocedí hasta llegar a la Venta El Alto, crucé la autovía por un cambio de sentido que indicaba Aracena, y me sentí mucho más aliviado.

    Ahora sí estaba circulando por la carretera que yo recordaba, y que tantas veces he transitado, y empezaron a llegar las poblaciones: El Garrobo, El Alisar, Arroyo de la Plata, etc., y esos fantásticos semáforos que si pasas a más de 30 ó 40 kms/h se ponen en rojo. El firme en general está en bastante buenas condiciones, excepto cuando faltaban unos doce kilómetros para llegar a Aracena, que había montado un pitote en la carretera, pues estaban asfaltando uno de los dos sentidos, y obligaba a retenerse y esperar que pasaran los que venían en contra. Se producía una retención de abundantes vehículos, pero con paciencia, aquello se acaba.

    Siempre siguiendo la N-433 tras pasar por Arroyo de la Plata, se pasa por Valdeflores, Higuera de la Sierra y lo próximo es Aracena. No tiene pérdida, no hay necesidad de cambiar de vías con frecuencias, es todo como bastante rectito. Estando por Higueras de la Sierra, le eché el teléfono a mi amigo Antonio, y quedamos en vernos en el Centro de Aracena en una media hora. Estacioné la moto entre dos coches, había espacio suficiente, pero aún así, entre dos coches te deja temeroso de que le puedan dar un golpe al maniobrar para salir o aparcar el que llegara. Le puse el candado con alarma, creo que era la segunda vez que lo utilizaba y a la hora de irme me dio un disgustillo... el muy cabrón no recogía el tetón que se mete en uno de los agujeros del disco de freno, y además no dejaba de sonar la alarma, justo allí, en el centro de Aracena, rodeado de gente que paseaba por las aceras, y también las que ocupaban las terrazas de los bares próximos... ¡Tierra, trágame! Nos llevamos un buen rato intentando quitarlo, pues hasta que no se quita, una vez activada la alarma, no se calla ni para Dios. Me tuve que sentar en la moto e impulsarla hacia adelante para que el candado se despegara del protector de la horquilla, y mi amigo tirando y moviendo hacia un lado y otro, en una escena de puro robo de una moto, pues la alarma seguía sonando, lo pudo sacar del disco y se silenció.

    Mientras estuve esperando a mi amigo, pregunté dónde podría encontrar una buena miel, y me recomendaron la de la marca Sierra de Aracena, que por cierto la vendían en una tienda pequeña que había casi frente a donde había aparcado la moto. La tienda se llama Gomimola, sí con dos "m", yo también lo vi un poco raro, la tenían en envases de dos kilos, el precio era bueno, al menos así lo entendí y la metí en el baúl de la moto. Llegó mi amigo, que se había llevado la sorpresa de que hubiera ido a verle, dimos una pequeña vuelta, hablamos un poco, y le sonó el teléfono, era su señora para preguntar por dónde estábamos y se nos unió. Nos sentamos en un bar, que estaba en la misma calle San Pedro, donde estaba la tienda donde compré la miel, y donde estaba aparcada la moto. Tomamos unas cervezas y nos despedimos.

    La vuelta, prácticamente la hice por el mismo camino de la ida, con pequeños cambios sin importancia, así que no merece la pena describirla. Un día fantástico, un placer sobre dos ruedas, una alegría de haber disfrutado de un rato de mis amigos. La moto ha ido formidable, y la miel está muy buena. Buenas noches, que ustedes descansen.

    Seguiremos...

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