Desde siempre lo he sabido, desde muy joven, desde que mi padre para convencerme de que los domingos le acompañara a la urbanización Las Minas, en Castilblanco de los Arroyos, compró una moto usada. Eso sucedió cuando tenía unos catorce años, más o menos, mi padre se había comprado una parcela en la citada urbanización, y decidió hacerse una casa con sus propias manos, él que solo se había dedicado a observar a los obreros de la construcción, por que aquello le atraía, y el jodido, con 35 años y su tesón, se construyó de principio a fin una pequeña casa en aquella parcela, que años después se la vendió a un pescadero de la calle feria, de Sevilla. El caso fue que a esa edad, con los amigos y el tonteo de las niñas, yo no me iba con él, y pensó que si tanto me gustaban las motos, pues le voy a comprar una moto, la llevaré al campo, y se vendrá conmigo..., y acertó. Allá que iba con él al campo, y yo a dar motazos por toda aquella urbanización, que en los principios, no era más que parte de la bella sierra, que la habían parcelado, y que quedaba muchas parcelas por vender. Contaba con cantidad de caminos, de subidas y bajadas, pequeños arroyos por aquí y por allá, y descubrí que a esa edad cualquier moto, sirve para cualquier modalidad que te propongas, y esa vieja Mobylette, hacía de todo, se adaptaba a todo tipo de terreno... ¡Pobrecita! Saltaba, subía, bajaba, la pasaba por agua, derrapaba, vamos, una bestialidad para aquella moto rudimentaria. Pues la tuve varios años, y la traje a Sevilla para posteriormente llevarla a Sanlúcar de Barrameda, andando, por carretera, pues como dije antes, mi padre vendió la parcela y compró un piso en la playa, que por cierto tenía un trastero colectivo en el bajo y allí se llevó la moto para moverse por Sanlúcar. Al poco tiempo hubo un vecino que se interesó por la moto y mi padre se la vendió.
Después vinieron varias motos más, saqué las licencias y los carnets oportunos, y todo eso ya lo conté en tres escritos hará un par de años en este mismo blog, así que no me voy a repetir. El escrito de hoy tiene motivo porque tras la ruta de ayer, y haber descubierto algunos tramos que me enseñó Javi, me he levantado todo ilusionado por componer una ruta de curvas, por carreteras estrechas de sierra, añadiendo otros tramos que ya he transitado en varias ocasiones, de iguales características, y ese recorrido lo he metido en la recamara para hacerlo en cuanto tenga una ocasión y lo proponga en el grupo de moteros de la urbanización. Miguel ya me ha manifestado en la anterior salida, que deseaba coger una carretera de curvas, y le hablé de la aceptación que tiene la subida a Berrocal desde La Palma del Condado. Yo la he incluido al revés, bajada desde Berrocal a La Palma, pero por cuadrar la ruta desde nuestra urbanización en la carretera A-4. A pesar de que la hagamos al revés, que yo también la he bajado varias veces, es una pista encantadora, de buen asfalto de curvas constantes, que gusta mucho a los moteros, y te vas cruzando continuamente con grupos de ellos.
Así que me he despertado, he recogido la cocina, como hago cada mañana, y me he sentado todo ilusionado en el ordenador para bichear las carreteras con Google Map. He compuesto una ruta, que como es normal admite variaciones, subir y bajar por diferentes rutas, seguro que todas maravillosas, y ahora que los precios del combustible comienzan a normalizarse, después del atraco que han perpetrado las petroleras con la colaboración necesaria de un Gobierno pasivo y cobarde, pues más motivo para poner gasolina y hacer kilómetros..., ¡Ya estoy deseando de hacer la ruta diseñada! ¡Lo siento, Jose, no tiene ningún aeródromo por en medio!😂
Seguiremos...
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