Hay hombres que nunca llegan a crecer del todo, son los que siguen pataleando como niños mal criados. Son los que consiguieron henchir tanto el ego que jamás se permiten dar su brazo a torcer, y aprovechan cualquier entorno para reafirmarse, para demostrar que están un peldaño por encima de los demás, aunque solo sea pura imaginación, pues los hechos les delatan. A los críos se les aguanta y se les trata de conducir, pero el problema es que cuando se ha echado demasiado cuerpo y se cree el más importante sobre la Tierra, solo experimentan ofensa, no se dejan ayudar.
Hay que ser capaz de olvidar, y bien se piden disculpas, o bien se pasa la página, pero qué sucede al que no se termina de ir, al que entra en el foro inadecuado para contaminar, para seguir molestando, porque no se le echa la cuenta que él entiende se le debe prestar... ¡pasa página! Nadie es imprescindible, ni siquiera yo, así que ve a lo tuyo si entiendes que en un sitio no te quieren, igual los otros no te comprendieron, o bien, ya entendieron lo que hay y no encajas, pero háztelo ver si tu vida ha sido un continuo no encajar allá donde te tocó estar. Es fácil tener cientos de supuestos amigos que tú añades a la agenda de tu móvil apenas tienes la ocasión, tomando números de móvil a diestro y siniestro con los que has contactado un día, pero con quien no te une nada más que tu constancia en llamarles y ocuparles tiempo, ¿Os acordáis de lo que decían nuestras madres: Que te conozco como si te hubiera parido?
Este es el último tiempo y esfuerzo que se merece un comportamiento así, de quien se ofende por sentir herido su ego, de quien se cree superior a los demás, de los que muestran falta de respeto con suma facilidad, precisamente por eso, por sentirles seres inferiores. De aquellos que dan patadas y gritan como poseídos por alguna entidad del extra mundo. No voy a perder mucho más tiempo con los que no se permiten tener la humildad suficiente como para reconocer que su comportamiento hace daño al otro, y son incapaces de pedir disculpa ni una sola vez.
No quiero finalizar sin reconocer y agradecer todos los buenos momentos que podamos haber tenido, que los ha habido, grandes momentos, fenómenas experiencias, pero ahora sí, lo digo yo, pues tú ya te precipitaste a decirlo, lo que había se ha roto cuando pataleaste donde no tocaba, ya lo decían los mayores, a ti que te gustan tanto los refranes: El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta, se mea en el quicio. Espero te vaya bien, hasta siempre.
Seguiremos...
Aunque todo tiene grados y todos tenemos ratos malos, es cansado soportar tanto narcisismo sin explotar de vez en cuando...
ResponderEliminar