Al mando de casi todos los países tenemos una camarilla de individuos que se hacen pasar por demócratas, cuando valorados por sus actos, decisiones y dictados, no son más que unos tiranos, unos dictadores en toda regla. Actúan a favor de una minoría y en contra de la gran mayoría de la población a la que rigen.
Es bochornoso, es una vergüenza, pero es lo que tenemos que soportar en todos los rincones del mundo. Los que tienen el poder se prestan a los chantajes, a los sobornos, permiten y comenten saqueo del dinero de los ciudadanos, lo malgastan, manipulan a los ciudadanos, les obligan a hacer y acatar sus ordenes, muchas veces sin sentido, incompletas, imperfectas, tendenciosas y mafiosas. Nos tienen pillados por sus propias leyes, es un ordeno y mando, nada de democracia, el pueblo ya puede estar en contra, que no puede hacer más que protestar como medida de desahogo, pero poco más. Ellos nos conceden hasta donde les parece para que esto no llegue a reventar, aunque difícil será, pues aplican medidas represivas, como la de arruinarnos la vida con una de sus sanciones estratosférica, o la de encerrarnos una buena temporada. A ellos, por los continuos desmanes que cometen, no les suele suceder nada, un pase ligero por prisión, si el asunto ha sido muy descarado, y enseguida ya están de nuevo libres y dispuestos para seguir delinquiendo. Esa es la diferencia de las consecuencias que sufrimos los ciudadanos normales, trabajadores y decentes, si no ostentamos cargos públicos, y de las que recaen sobre esa gentuza mafiosa, corrupta, delincuente y peligrosa, que tenemos en la mayoría de los gobiernos del mundo. Unos se venden a la industria de los armamentos, otros lo hacen a la industria inmobiliaria, otros a la de los automóviles, otros a la farmacéutica, otros a la de la alimentación, otros a la de las energías, etc., por lo que gobiernan y legislan para que a esas empresas les vaya lo mejor que se pueda, aunque para ello se jodan todos los ciudadanos, enfermemos, nos estén envenenando, etc.
Ese es el mundo que han creado e impuesto todos esos golfos e inútiles para el conjunto de la ciudadanía mundial. Nos perjudican con tal de que les vaya muy bien a sus amos y a ellos, a los que mantienen realmente sus partidos, sus vicios, y les están enriqueciendo a nuestras espaldas. Es por ello que siempre digo que vivimos una gran mentira, y que las cosas podrían ser muy diferentes con honestidad, honradez, coherencia e integridad, pero lo que tenemos es superficialidad, mediocridad, delincuentes en el poder. El mundo podría ser algo maravilloso, porque hay recursos para que todos vivamos muy bien, pero hace falta que todos esos energúmenos se vayan, los encierren de por vida, y que no nos sigan costando dinero, ni ellos, ni el resto de los delincuentes. Las prisiones han de convertirse en factorías con barracones para dormir, duchas y comedores, para que todos los que estén allí por sus actos inadecuados, laboren y produzcan para que su mantenimiento en prisión no sea una carga para la sociedad de personas decentes.
Hay dinero suficiente y recursos suficientes para hacer que todos los servicios públicos sean de primera, para que todos vivamos bien, para que nadie sea excluido. Hay que evitar que a los ciudadanos nos toque las partes bajas el tener que contribuir y pagar impuestos, que es lo que sucede en la actualidad, porque todos sabemos que los tiranos nos están robando a espuertas. Así el dinero no llega, las carreteras dan pena, las colas en todos los entes públicos son largas, el tiempo en darnos soluciones se dilata, los políticos cada día se enriquecen más, y nosotros cada día estamos más indignados, además de sentir la impotencia de lo que estamos viendo a diario. A ellos les va muy bien, no van a ser ellos los que pongan solución a este desaguisado, tenemos que ser entre todos, debemos unirnos, no hay otra, solo una respuesta conjunta de toda la población representaría un contrapoder al poder dictatorial establecido, aunque bien camuflado de democracia, que como sabemos, realmente no lo es.
Seguiremos...
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