Tal como llegué ayer a casa de la ruta que hice con los amigos José Antonio y Miguel, lavé la moto, y justo acabando de hacerlo recibí un whatsapp de Javi, el hermano de mi nuera Rosita, la mujer de mi hijo David. Me proponía salir con la moto hacia El Madroño, el pueblo donde su padre, mi consuegro Teodomiro, tuvo una vivienda. De inmediato, tratándose de ir en moto, le contesté que a qué hora y dónde nos veíamos. A las 10:30 h en gasolinera Repsol de la entrada a Guillena, que es donde vive Javi.
Tenía muchas ganas de salir con Javi, pues ya en varias ocasiones, o bien él me había invitado a hacer alguna ruta y yo no había podido, o al contrario, yo le había propuesto una ruta y él no había podido. Lo cierto es que no nos poníamos de acuerdo... ¡cosas del destino!, pero en esta ocasión todo ha salido como tiene que ser, fabulosamente.
De momento se trataba de llegar a la Repsol de la entrada de Guillena, que para eso tenemos a Google Map. Así que alrededor de las 9:30 h comencé a ponerme la ropa de moto, arranqué la moto y sobre las 9:45h estaba saliendo hacia la A-4 dirección al barrio de Valdezorras, por el desvío que encuentro a la carretera A-8008. Continuo por ella hasta encontrar la rotonda que indica hacia: Sevilla Norte, La Rinconada, La Algaba, Mérida. Me dirijo por ella hasta alcanzar La Algaba y llegar a la intersección con la carretera A-8079. Giro a izquierda hasta incorporarme a la Autovía Ruta de la Plata E-803, carretera que no dejaré hasta tomar el desvío hacia Guillena, carretera A-460. Tal como iba llegando a la entrada al pueblo, el surtidor quedaba a la izquierda. La primera sorpresa fue que tenía que poner gasolina y en ese surtidor estaba la gasolina de 95 octanos a 1,59 €, cuando días atrás había estado repostando a 1,80 €, y esta era una Repsol, que hace poco no había quién se acercara, debido a los altos precios de sus combustibles. Llegó Javi, repostó también y partimos.
Volvimos a la E-803 dirección Las Pajanosas, y en la Venta El Alto nos desviamos hacia Aracena por N-433. Una vez pasamos por Arroyo de la Plata, tomamos por A-476 hacia El Castillo de las Guardas, y esa carretera que empieza como A-476 pasa a ser C-421 con curvas para dar y regalar, muy buen firme, estrecha, transcurriendo por El Castillo de las Guardas, Minas del Castillo de las Guardas, La Aulaga, Juan Antón y por fin El Madroño. Allí paramos en el bar Marcelo a tomar una cervecita, sin alcohol, por supuesto, en mi caso, y Javi tomó una CocaCola. Sol en los veladores, una charla apacible, y vuelta por HV-5016 hacia Nerva... ¡otro lote de curvas!
Seguimos la ruta por A-476 de vuelta hacia La Aulaga y El Castillo de las Guardas. Una vez más nos incorporamos a N-433 hasta llegar a El Garrobo, pero en esta ocasión tomamos otra carretera de buenas y cerradas curvas, que une esa población con Gerena a través de SE-3408. No recordaba haber transitado esta carretera, era muy motera, y agradezco el aviso de Javi, pues él con un grupo de colegas suyos la transitaron y uno de los integrantes sufrió un accidente en una de sus curvas, doy fe de que algunas tenían lo suyo. Tras cruzar Gerena, tomamos A-477 para salir de nuevo a E-803, donde nos despedimos, Javi volvía a Guillena y a mí aún me quedaba desandar el camino que hice en solitario para acudir al surtidor de Repsol de la entrada de Guillena. Para no repetirme, volví hacia La Algaba, hacia Valdezorras por A-8008 y desembocar en A-4, ahora dirección a Carmona, para hacer un cambio de sentido en el Km. 524 y entrar a la urbanización.
Según la aplicación de mi moto han sido 203 kms, un poco más de tres horas de conducción, una ruta que no pensaba hacer puesto que había salido ayer, y no esperaba que Javi me propusiera salir hoy, pero no me arrepiento de nada, sino todo lo contrario, vengan kilómetros, que mientras haya dinero para poder pagar la gasola, allá que vamos. ¡Gracias Javi por el rato tan fantástico y la buena compañía! No obstante, la próxima vez avisa que no vas en moto, porque lo tuyo no es una moto, es un misil. Javi lleva una BMW S1000 sport, un auténtico cohete. Cierto es que a pesar de ello, de esa máquina, fue muy respetuoso en la conducción, me esperó cuantas veces nos distanciamos, pero pude ver en momentos puntuales cuál era la respuesta de esa mala bestia, la misma que la de cualquier moto de competición, no andaba por la carretera, sino como se suele decir: Volaba bajo.
Seguiremos...
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