La ruta del día de ayer es un tanto particular, pues era la propuesta que nuestro vecino y amigo Jose Antonio nos hizo en varias ocasiones, prometiendo que nos llevaría a visitar el hotel que está explotando en la localidad de Aroche, en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, parque natural, y llegó el día. El tiempo prometía ser lluvioso, había gran probabilidad, pero en esta ocasión se equivocó para bien del viaje en moto. Yo, de todas formas, llevaba puesto el traje de agua e iba bastante preparado y tranquilo, los demás vecinos con motos del grupo de whatsapp desistieron por temor a la lluvia, que como digo ni apareció, tímidamente pulverizó dos gotas, si queremos reflejar toda la verdad.
Al final solo dos moteros, el amigo Jose Antonio y un servidor hicimos esta fantástica y relajada ruta, nos la tomamos con toda la calma que se puede llevar en moto, disfrutando y comentando por nuestros intercomunicadores. Salimos a las 9 h de la mañana por la A-4 dirección a Sevilla, para desviarnos en el comienzo de la SE-20 hacia Valdezorras por A-8008. Continuamos hasta la rotonda donde indica La Algaba, seguimos siempre la indicación hacia esa localidad, y llegamos al cruce con A-8022, pasamos junto al Polígono Majaravique y tomamos por A-8081.
Salimos de La Algaba por A-8079 hasta alcanzar la N-630, Autovía Ruta de la Plata. Continuamos por esa carretera hasta la Venta del Alto, donde enlazamos con N-433 dirección Aracena. Nos detuvimos a desayunar en Bar Juanito, en Arroyo de la Plata. Nos tomamos sendas tostadas de riquísimo pan de pueblo y una plácida charla, Jose Antonio conocía a todos los que atendían dicho establecimiento.
Continuamos ruta pasando Valdeflores, Higuera de la Sierra, Valdezufre, Aracena, Los Marines, Fuenteheridos, Galaroza, El Repilado, Cortegana (Donde Jose Antonio tiene otro hotel: La Posada de Cortegana), y por fin llegamos a nuestro destino: Aroche. Subimos primero hasta el Castillo, bajamos hasta la Iglesia de la Asunción, que se encuentra junto al hotel Casa Palacio Conde del Álamo (Negocio que explota Jose Antonio y su familia), me presentó al sacerdote que lleva la Iglesia mencionada, el padre Willson, que por cierto se interesó por las motos, haciendo preguntas que denotaban tener conocimientos del mundo de las motos. Acto seguido, Jose Antonio me mostró el hotel, sus diferentes ambientes, las habitaciones, etc., en su conjunto, reducido, singular, con buen valor histórico, coqueto y muy bien atendido, presentando un estado y un orden formidables.
Después dimos un paseo por su calles, me presentó a un antiguo cliente del restaurante del hotel, amigo de Jose Antonio y vecino de toda la vida de Aroche, al amigo Celestino. Ambos me comentaron de sus juergas nocturnas en las fiestas que se celebran en el pueblo. Jose Antonio, como había prometido, nos invitó a almorzar, compartimos mesa Con su hijo Eduardo, que es la persona de la familia que más directamente está al frente del hotel, por tanto ya éramos cuatro personas a la mesa: Celestino, Eduardo, Jose Antonio y un servidor. Debo agradecer a Jose Antonio, que teniendo conocimiento de que no como pescado ni carne, hubieran preparado un exquisito arroz con verduras, para ellos pusieron una ración de jamón ibérico, y para mí una tabla de quesos. Todo muy bien servido, y mejor presentado, en ese establecimiento se mira por el cliente, todo de calidad y un personal organizado haciendo un magnifico trabajo. De postre, una tarta de zanahoria para que siguiéramos chupándonos los dedos.
Después de una reposada sobremesa y haberse llenado todas las mesas del restaurante, pues momentos antes había llegado un autobús de viajeros concertados, iniciamos la vuelta. Jose Antonio propuso ir hacia Jabugo, que está a pocos kilómetros, pero que nos aguardaban unas muy buenas curvas, lo que hizo que toda la comida se alojara adecuadamente. El resto de la ruta de vuelta es idéntico a la ida, por lo que no vamos a redundar en ello, salvo en la llegada, que lo hicimos por la SE-20, pasando junto al Estadio Olímpico y enlazando con A-4, en esta ocasión dirección a Carmona, para abandonarla en el Km 524, para hacer el cambio de sentido y alcanzar la entrada de la urbanización donde vivimos.
Un día de ruta y de amistad que no tienen precio. Espero podamos seguir compartiendo, pero eso depende de la disponibilidad de Jose, que por el momento aunque tiene el propósito de tomarse más tiempo libre, sus ocupaciones lo tienen un poco enredado. Una ruta de poco más de trescientos kilómetros que nos llevó hasta poco más de las 18:40 h, que fue cuando aterricé por casa.
Seguiremos...
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