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Como habréis leído en mis anteriores escritos, no soy partidario de ningún partido y, mucho menos, de los políticos tal como está establecido el poder y cómo ejercen la política contra el pueblo y las Instituciones. A pesar de ello, estoy muy en contra de que por norma los de una ideología determinada califiquen de gilipollas a los seguidores de tal o cual ideología, o que los de un lado sean corruptos y los del otro sean ultras, fachas, etc. No se puede decir que el socialismo o el comunismo sean dictaduras nefastas para los ciudadanos, o que la derecha sea un peligro para todos los que no sean como ellos. Primero, en el fondo, no somos nada con lo que nos identificamos, somos mucho más, quedamos bien lejos, pero de cualquier modo, tener un proyecto de país, pensar en un modo de sociedad, desear que haya igualdad y reparto de riquezas, gozar de derechos y mismas oportunidades, o elegir una sociedad no mediocre, ni es un crimen, ni una aberración.
No es correcto, desde mi punto de vista, que una ideología socialista, comunista o de derecha, sean la bomba atómica y la aniquilación de la humanidad, como quieren y lo refieren algunos periodistas, el de la motosierra, etc. Hay que gestionar bien lo que es de todos, hay que hacerlo con honestidad se tenga la ideología que se tenga, y se han de tomar decisiones que favorezcan a la gente y no a ciertos empresarios y ciertos partidos políticos. Es ahí donde radica todo el follón, todas las acciones mafiosas y donde germina la corrupción, el saqueo de dinero público, la financiación ilegal, el vivir a costa de..., etc.
Así que esto no va de tópicos ni de calificativos, tampoco de frases hechas ni de engaños, y de esto si que saben casi todos los políticos, dejaré el beneficio de la duda para una minoría bastante escondida, bien pertrechada tras los muros de la corrupción a los que no tienen el valor de denunciar o de renunciar cuando están inmersos en una organización que se convierte en organización criminal para delinquir. Están dentro, callan, temen por su cargo político, prefieren conservar los privilegios y el montante de dinero que solo ellos conocen, y que casi siempre se les oculta a los ciudadanos en forma de sobres de billetes que llegan por la puerta trasera. Cuando esto sucede, ¿Cómo llamarles, traidores de la patria, saqueadores de camino, ladrones, o simplemente corruptos? Pero es que en esa situación se encuentran casi todas las élites de los partidos políticos, y los que les siguen aspiran a ser como ellos, a trincar como ellos, a ser millonarios en un tiempo similar al que ellos requirieron para llenarse los bolsillos, ¿Qué tenemos a los mandos, una banda mafiosa y corrupta?
Hace falta una depuración bestial, pero no hay quien la ordene, porque todo está politizado, o sea, dirigido por la política de los partidos, que son los mismos que se reparten los puestos y que los reparten entre sus amigos, conocidos y familiares. Nadie ordenará la depuración porque son los mismos que practican las tácticas mafiosas los que debieran hacerlo o legislarlo, y a ellos les va muy bien como están las cosas. El Rey, Jefe del Estado, debiera salir de su estabulamiento y defender el Estado, no permitir lo que está sucediendo, este secuestro de las Instituciones por parte del ejecutivo, este "Golpe de Estado", pero tampoco dice ni "mu". Su comer está por encima de las obligaciones morales y humanas para con la población española, así que todos están en el mismo barco. No hay solución y no se trata de quítate tú que me pongo yo, porque es la misma miseria delictiva, es la misma base legal que ha permitido llegar al desastre actual de robo y mala gestión. Por eso, unas elecciones no son garantía de nada y, mucho menos con la manipulación de los votos y los resultados.
Seguiremos...
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