Quiero con este escrito conseguir, que no sé si lo conseguiré, dar mis impresiones de mi moto, protestar por la forma en que capan los vehículos para evitar o restringir al máximo las emisiones de CO2 y, por otro lado, la libertad de la industria para lanzar por sus chimeneas todo lo que tratan de privar a los demás por la mejora del medioambiente.
Compré hace dos años una scooter Kymco Xciting 400, que anda bastante bien, pudiendo desarrollar una velocidad de 140 Kms/h, reales, 150 Kms/h de marcador. Viene gastando unos 4,2 litros a los cien kilómetros y le hago revisión cada cinco mil kilómetros, hasta ahí todo normal en un tipo de vehículo de estas características. Las revisiones vienen a costar sobre los cien euros, algunas poco más si les tienen que poner algún recambio, pero cuando llegó la de los veinte mil kilómetros me largaron una castaña de casi trescientos cincuenta euros porque le tenían que sustituir la correa de la transmisión, pues la correa original tiene el escandaloso precio de algo más de doscientos euros.
Cuando mi moto llegó a los diez mil kilómetros, le había indicado al taller oficial donde me la atienden que no me iba la aplicación de navegación Noodoe, que es la aplicación que te facilita Kymco, que debe conectarse con la moto y proceder en uno de los relojes del cuadro. Esta aplicación a mí nunca me ha ido bien, solía decirme que no se podía navegar desde el punto de referencia -1, y eso propició que hiciera diversas reclamaciones a Kymco España. Estos señores decidieron cambiar el cuadro de la moto, perdí la lectura de mis primeros diez mil kilómetros y el navegador nunca ha ido, tanto es así que lo tengo olvidado, cuando fue uno de los alicientes por los que me decidí por esta moto, pues soy una persona a la que le cuesta orientarse y llegar a los sitios.
Casi a los treinta mil kilómetros me tuvieron que cambiar en garantía el escape, pues había comenzado a sonar más de la cuenta, se entiende que se le habían soltado algunas de las chapas internas del escape. Ahora estoy a punto de llegar a los cuarenta mil kilómetros, me faltan poco más de mil kilómetros, y ya estoy acojonado, sé que la próxima revisión rondará los 400 euros, algo que me parece una auténtica burrada en este tipo de moto, nada de lujo, de una segunda marca y de un uso tan cotidiano. La semana pasada le cambié los dos neumáticos, les puse Michelín city grip II, ya había usado uno en la rueda trasera y me pareció tener un buen comportamiento, 173 euros.
Eso sí, no me he saltado ninguna revisión, salgo mucho a dar pequeñas rutas moteras como muchos sabéis, hago kilómetros, gozo de buena compañía y de entornos adorables en plena naturaleza. Me gustan las carreteras que me adentran en la sierra, en la montaña, en la frondosidad del paisaje, donde está la vida más presente, donde se relaja la vista y se llenan los pulmones del aire más puro, si es que nos queda algo de eso.
La moto resulta brillante como scooter que es de media cilindrada, 400 CC. Mucho más podría llegar a serlo si no estuviera capada, que es como le digo a todo ese ahogamiento de filtros, sensores, dificultad para que salgan los humos, etc., que llevan las pobres para privarles de tomar aire y expulsarlo como necesitarían hacerlo. Cuando veo una moto más antigua y circulo detrás, puedo observar a lo largo de toda una ruta, que no soy capaz de ver salir humo por su escape, por qué tanto empeño en pelear contra la mecánica y fastidiar el rendimiento de los motores tal como fueron concebidos por los señores ingenieros. Sin embargo, pasas por los polos industriales del país y el aire en su cercanía, es poco menos que irrespirable, te llegan olores de lo más diverso y antinatural, pero siguen sus chimeneas expulsando lo sobrante del ciclo productivo y no sucede nada. Pasas al día siguiente, y ahí están, a esas chimeneas no se les aplica el E5 exigido a las motos.
Solemos pasar de cuando en cuando por la carretera que va desde Carmona (Sevilla) a Marchena (Sevilla), y llegando a esta última localidad, pocos kilómetros antes de alcanzarla hay una factoría que tiene que ver con el aceite, el alpechín, o algo de ello, pues el olor a quemar huesos de aceituna es bestial así como el humo que sale por las dos chimeneas que tiene dicha industria. Desde varios kilómetros antes de llegar a la fábrica te inunda el olor, te asfixia, y así todos los días, ¿Alguien responde por ello, alguien lo controla, alguien lo analiza?
Por otro lado, y ya que esto va supuestamente de salud para el entorno y para los ciudadanos, se viene escuchando desde hace algunos meses la queja de los agricultores españoles por los mayores costes de sus producciones al tener que adaptarse a la normativa europea de uso restringido de pesticidas y demás químicos en el cultivo, mientras permiten que entre productos procedentes de países casi sin restricciones en el uso de sustancias perjudiciales para la salud de los animales y las personas... ¡Esto es incongruente! ¿Por qué se es tan restrictivo con las motos, y tan permisivo con todo lo demás que nos puede hacer enfermar gravemente?
Finalizando con al asunto de mi moto, es buena andando, si le quito el puño durante un tiempo, suponiendo porque voy en medio del tráfico y comienzan a parar todos los vehículos que hay delante de mí, llega a pararse, este defecto no son capaces de corregirlo en el servicio. También se lo he indicado a Kymco y no me da ninguna respuesta, y os prometo que cuando sucede, te pone en serios aprietos. ¿Repetiría con otra Kymco? La verdad es que anda bien, pero no me resulta la moto ideal, ya no volvería a comprar otra Kymco, a pesar de tener prácticamente cuarenta mil kilómetros y no haberme dado ningún problema mecánico, el motor bien, pero lo del navegador no lo olvido, para mí era imprescindible, y lo de que se pare cuando la dejas correr sin acelerar, me parece gravísimo, me pone en peligro.
Seguiremos...
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