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Cada día hay más personas que refieren estar indignados con la situación política, dictatorial, opresiva y represiva, por esta falsa democracia que nos anula, para la que somos un cero a la izquierda, para la que nos roba cada día, para la que empeora los servicios públicos, para la que privatiza empresas públicas rentables y para la que se hace cargo de gastos, que no nos van ni nos vienen, y no se debieran asumir con nuestro dinero.
Cuando me encuentro de frente con todo ese sentimiento de impotencia e indignación, siempre digo que para los próximos reyes me pido una metralleta. No hay salida, no veo escape de esta situación atada y bien atada por los políticos, es un abuso a gritos flanqueado y blindado con sus leyes, con las leyes a medida e interesadas hechas por esa caterva de vagos y maleantes. Son un peligro para la sociedad, para la convivencia, para el progreso, para el bienestar general, nos llevan a la ruina más absoluta, solo saben incrementar la deuda pública, están viviendo muy por encima de nuestras posibilidades. Pero los que viven así son ellos, solo ellos que se lo llevan calentito por arriba, por abajo, por la derecha y por la izquierda. Aprovechan cualquier movimiento de fichas para hacer trampa en el juego.
Como digo tantas veces, nos tienen metidos en un laberinto sin salida, nos permiten movernos un poco, pero en cuanto piensan que podemos organizarnos de algún modo, lanzan a la policía y abortan. La policía también está pagada por todos nosotros, también son nuestros empleados, igual que los macarras de la política y, sin embargo, son lanzados contra nosotros cuando pedimos cosas a nuestro favor y en contra de sus intereses. Lanzan a la policía porque lo que más temen es que la ciudadanía llegase a sublevarse contra el poder que ellos ejercen, se aterrorizan del movimiento de la masa porque saben que con la indignación que hay por su culpa, les machacaríamos.
No se puede someter todo el tiempo a toda la población española a lo que a ellos les interesa. No se nos puede conducir por esta existencia como si fuéramos un rebaño de ovejas. No se puede estar amenazando y robando todo el tiempo. No se nos puede tener indignados cada día de nuestra existencia, porque solo vemos metralletas y guillotinas, y nos faltan balas y cuchillas para arreglar todo este desaguisado mafioso y corrupto, todo este erial de impunidad y delincuencia.
Los cuerpos de seguridad se deben dar cuentas que sus jefes no son los políticos, que somos los ciudadanos, que somos los que con nuestros dineros abonamos sus nóminas, nosotros somos sus jefes, y no está bien que nos peguen a nosotros que, además, no podemos meter la mano como lo hacen ellos, ni queremos, no al menos yo, claro, hablo por mí. Yo deseo justicia, honestidad, hacer las cosas bien, favorecer a todos si fuera posible, generar mayor bienestar para la población y progreso para el país. No creo en el sistema político, ni en la "democracia" publicitada por esta infamia de personas que se alzan como nuestros representantes, con el propósito de robarnos y enriquecerse. El sistema actual es una pandemia peligrosa de corrupción, hay que erradicarlo, hay que reemplazarlo por algo decente para todos, pero se me antoja un imposible, porque como digo en tantas ocasiones, falta material humano y sobran delincuentes de traje en los escaños y en los partidos políticos.
Esa gente no se aguanta, solo lucha, no hace nada constructivo, no cooperan, no toleran que se aporten propuestas desde los diferentes puntos de vistas e ideologías. Ellos no son nada democráticos, no aceptan sugerencias de otros partidos, las rechazan por el solo hecho de provenir de la oposición, aunque pudieran ser beneficiosas para la ciudadanía. Se tachan de zurdos o de fachas, de rojos o de ultraderechistas, no se respetan, no respetan el pensamiento plural, no colaboran para aprovechar lo mejor de cada uno. Todos pugnan por el poder, por el mando, por el sillón, por imponer sus ideas, por controlarlo todo, por robar para sí, y así hacen unos y otros conforme van llegando a gobernar. Y como son organizaciones que aspiran a esos fines ilícitos, se convierten en organizaciones criminales con todo dispuesto para delinquir todo el tiempo. Con esta carta de navegación, tienen la caradura de invitarnos a las supuestas elecciones para que elijamos lo que ellos se dedican posteriormente a modificar con sus pactos de la vergüenza. Es su forma de doblegar el mandato de los ciudadanos y los resultados de las elecciones. No tiene que gobernar el partido más elegido por que sigue siendo una fórmula antidemocrática, ignora al resto de la ciudadanía. Lo más democrático es formar un gobierno directamente con todos los partidos elegidos en las proporciones en que fueron votados. ¡Que no te sigan engañando!
Seguiremos...
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