Imagen: www.despertaferro-ediciones.com
Me maravillo cuando hablo con algunas personas cercanas y le expongo algo desagradable de la vida, de tantos sucesos de esos que sufrimos por parte de la impertinencia y la golfería de algunos, y sale el consabido: "Todos hemos sido jóvenes, ¿no te acuerdas?", "Cosas de críos", "Bueno, es solo un día" - Pero, es que han destrozado tal o cual cosa que no es de ellos - ¿Los has visto, saben quiénes son? Y así, se suceden las trabas y las justificaciones, hasta que al final no sucede nada, y el que habla, pierde. La gente se detiene en el modo en el que se ha expuesto lo sucedido y los calificativos hacia los autores de los daños y actos de vandalismo, pero no en el hecho en sí.
Eso mismo, en otro nivel, viene ocurriendo en política, para los ciegos de un partido y otro, todo lo malo que hacen los suyos es como si no existiera, los malos son siempre los otros. Es una vida rara, donde pocas cosas son a gusto de todos o de muchos, y los que se atreven a señalar asuntos, igualmente raros, son señalados de inmediato por la turba.
Los que han dirigido nos han llevado hacia el punto en el que estamos, que no nos culpen a los ciudadanos, que siempre hemos estado cogidos de pies y manos. Que no nos hagan ver lo contrario, nunca ha existido una unión real y consistente de la población mundial en contra de los contados ricos que mueven los hilos del guiñol. Los políticos siempre legislan conforme dictan aquellos ricos, e interesa a esa minoría que acapara la gran riqueza mundial. Han creado una sociedad de mediocridad y de corto pensamiento. Un pensar sujeto a sus normas, estabulado en sus formas y discreto en cuanto a su libertad de expresión. El nivel cultural y educativo ha ido descendiendo al inframundo, allá donde es difícil se oponga a las normas dictadas y al programa mental-social previsto. Los políticos se han esforzado por conseguir cifras y gráficas positivas de un terremoto cultural-educativo cada día más deteriorado y devaluado, pero eso sí, con mayor número de aprobados por la cara y de titulados.
Las cosas no pintan bien, la economía está disparatada, se regala dinero sin tenerlo, teniendo que pedirlo e incrementando la deuda pública constantemente. Se niegan ayudas a los que más las necesitan, al tiempo que se regalan millones a empresas de amigos y a países terceros o, a millones de inmigrantes que se pasan por el forro las fronteras y las leyes de inmigración.
Se inventan el cambio climático, la agenda 2030, nos tratan de hacer cambiar a todos los sistemas de suministros por paneles solares para hacer el negocio más rentable a las eléctricas, o para que cambiemos los millones de vehículos de combustión interna que tenemos actualmente... ¡Todo negocio! Lo que no detienen es a sus amigos empresarios que llenan los mares y los océanos de plásticos o los países más deprimidos de chatarra y equipos inservibles que contaminan los suelos, las aguas y los aires. Tampoco detienen las guerras, ya no solo por las muertes de inocentes, que es una indecencia de grado supremo, sino por la contaminación que se produce en todos los entornos y medios: aéreo, terrestre y acuático. Ahí no dicen ni hacen nada: "Israel tiene derecho a defenderse", pero una cosa es defenderse y otra bien distinta aniquilar a un pueblo entero, y arrasar su país. Después viene el de la cara zanahoria para ofrecer la reconstrucción, culminando el genocidio y la expulsión de todos los palestinos supervivientes del genocidio... ¡Todo negocio!
Y como unos pagan a unos medios de desinformación y manipulación masivos, y otros hacen lo mismo con otros impresentables de la comunicación tal como aquellos, cada cual justifica lo que tiene a bien, que es para lo que les pagan, y aquí nadie informa ni dice la verdad. Tal como dije que hacían los políticos, los medios justifican las acciones de los que les pagan y descalifican a los otros, así hacen los unos y los otros, nadie se salva de este mensaje falso que lanzan a la población para volvernos aún más locos, desorientados y desinformados. Han convertido el mundo en una gran farsa, cuya única pretensión es manipular al ganado poblacional, exprimir sus carteras y que una minoría, amparada por su propias leyes, siga enriqueciéndose y no suelte jamás el timón de la sociedad, llevando el barco hacia donde más le interese a esa minoría. Así hasta la siguiente estafa, así hasta el siguiente saqueo, así hasta el siguiente caso de corrupción y explotación de los bolsillos de los ciudadanos.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario