Imagen: blogs.iadb.org
La gente solo habla de repartir las riquezas, pero se olvida de que para mantener el chiringuito hay que costear los gastos, y que no deben recaer, principalmente, sobre la espalda de los trabajadores controlados por nóminas. La contribución a los gastos que tengamos como país, se debe compensar con un solo impuesto que vaya en proporción a los ingresos de cada persona física y jurídica. Por lo que hay que mirar con lupa las contabilidades, los movimientos de los dineros y acabar con la estafa de presentar cada uno las cuentas que mejor les parezca, o más les favorezca. Y si las empresas solo van a contribuir por los beneficios y no por todos los ingresos que tengan, igual hay que hacer con los ciudadanos, que abonen tributos por el dinero que les sobre una vez han pagado todos sus gastos mensuales... ¡sería lo justo!, no puede seguir siendo el ancho del embudo para las grandes corporaciones empresariales.
Habría que obtener el importe total de los gastos del país, por supuesto reduciendo el número de enchufados en la Administración Pública por parte de los distintos partidos que han gobernado en el gobierno central o en las Comunidades. Hay que reducir los sueldos de los políticos hasta límites semejantes a los salarios de los trabajadores. Hay que dejarse de regalar nuestro dinero a asociaciones, fundaciones, terceros países o chiringuitos inservibles, que solo justifican algunos puestos de trabajo inventados para colocar a militantes de partidos, amigos o familiares. Una vez hecho todo esto, reducida la mafia y la corrupción que nos asola, se obtiene el importe total de los gastos del Estado. Por otro lado, se ha de saber la cuantía total de los ingresos de los ciudadanos y de las empresas, pero real no como hasta ahora, y se reparte el gasto total entre el importe total de los ingresos de ciudadanos y empresas, para conocer qué porcentaje de cada euro de ingreso se ha de destinar a impuesto para cubrir los gastos necesarios para que todo el país funcione adecuadamente... ¡Hay que legislar tela marinera!, y los políticos nunca lo harán, están cómodos con las manos libres para meterlas en la caja cada vez que se les antoja.
Por último, reparto de riquezas, es justo que en todas las empresas, como sucedía simbólicamente, antiguamente, se destine parte de los beneficios a los empleados. De hecho se tenía la paga de beneficios en marzo, si no recuerdo mal. Bien, pero esto debiera ser real, o sea, que los beneficios obtenidos con el esfuerzo de todos los empleados, una vez salvados todos los gastos de la empresa, dejado el correspondiente remanente de fondo, digamos, de reserva para inversiones, compras inesperadas o reparaciones extraordinarias. Una vez apartado el importe que vaya compensando la inversión satisfecha por el empresario o accionistas, pagado arrendamiento, créditos, facturas de gastos directos e indirectos, el resto del dinero se debe repartir a partes iguales entre el personal y los jefes... ¡por supuesto!
Todos podemos vivir mejor y debemos hacerlo. Todos debemos mirar por nuestra empresa y nuestro puesto de trabajo. Todos tenemos derecho a trabajar y a obtener unos ingresos mas unos beneficios del trabajo que realizamos. Todos tenemos derecho a vivir bien, en un nivel de vida parecido los unos de los otros, porque de eso se trata, de ser una comunidad de trabajadores y ciudadanos que necesitamos comer, vestir, calzar, hacer uso de Internet, de la electricidad, del agua, etc., y a todos nos cuesta lo básico al mismo precio. Es por ello que nuestros ingresos también deben ser semejantes.
Seguiremos...
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