Imagen: www.seton.es
Hay muchas personas que siguen sin enterarse que sus viviendas son lugares de intimidad para convivir, para vivir, para descansar, etc., pero en ese etc., no entra convertir tu jardín en un espacio de celebraciones propias de establecimientos hosteleros, o de eventos musicales, que para eso ya están los inmuebles adecuados a tales propósitos.
Hay muchas personas que quieren entender que como hay espacio, pues organizamos lo que se apetezca en el mismo, y no tiene en cuenta a los vecinos que lindan con su parcela, en este caso concreto. Ayer, unos vecinos organizaron una celebración con dos carpas en el jardín, con música desde el mediodía hasta cerca de las diez de la noche que se escuchaba en media urbanización. Mi parcela quedaba algo retirada, aunque si escribo, la distancia ya pueden suponer no era la suficiente para librarme del chimpún.
Imaginen los vecinos colindantes tanto en laterales como en la parte trasera... ¡estarían fritos! ¡No hay derecho! Todo un día de tu vida con el zumba-zumba de los vecinos, sin poder descansar, sin poder oír la tele, sin poder mantener una plácida conversación ni en tu jardín, ni en el interior de tu vivienda, porque a tus vecinos, un día, como suelen argumentar, se les ocurre convertir su jardín en los jardines de un centro de celebración. Esto nadie lo regula, somos demasiados condescendientes, y de eso, dicen muchos, se trata convivir (Lo digo irónicamente, pero es cierto que muchos así lo justifican). No de obligarse a respetar al vecino, no de organizar celebraciones en lugares apropiados para ello, no de privarse de poner una columna acústica al lado de la piscina, y otras prácticas ruidosas. Dicen que les gusta escuchar música a buen volumen, y yo les digo que se compren unos auriculares inalámbricos y ya podrán escuchar música al volumen que deseen sin invadir los hogares ajenos. De esto es de lo que se trata, de que tu libertad de escuchar música se acaba cuando invade la propiedad del vecino. Así que todos debiéramos limitar el volumen para que no supere los limites de nuestra propiedad.
Los políticos, como son personas que no están en el punto de desarrollo interior, les falta respeto hacia el prójimo y conciencia del prójimo. Es por ello, que son incapaces de legislar adecuadamente para conseguir una sociedad que se maneje igualmente en el respeto hacia el otro y la conciencia del otro. Solo hay que ver cómo actúan con lo que es de todos, sin querer entrar en el desastre de la gestión de esos oscuros personajes, por lo que no pueden poner negro sobre blanco unas condiciones justas para lograr esa sociedad del respeto. Ellos son los primeros que se lo pasan todo por el arco del triunfo. No os canso más, que tengáis un buen día.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario