Debido al incidente que sufrimos la semana pasada, por la aparente avería de la Honda Paneuropean del amigo Antonio Calero cuando nos dirigíamos a Ronda, decidimos que había que completar el recorrido que teníamos previsto haber realizado, así que nos pusimos manos a la obra y todo lo teníamos dispuesto para completar la ruta. Antes mencioné: "la aparente avería", porque aunque la moto nos hizo desistir la semana anterior, como sabéis, pues no arrancaba por aparente inactividad de la bomba de gasolina, se ha recuperado milagrosamente.
Volvimos a salir de la Urbanización Pino Grande, punto medio entre Sevilla y Carmona, a las 11:15h., marchamos por A-4, dirección a Sevilla hacia la desviación de SE-40 que no dejaríamos hasta tomar la dirección a Utrera. Antes de entrar en dicha localidad nos desviamos hacia la derecha, dirección El Coronil y Montellano.
Continuamos hacia Algodonales, hicimos como la semana pasada nuestra parada para estirar las piernas en el parking del Restaurante El Cortijo, que es bastante amplio, aunque es esta ocasión estaba más lleno que la semana pasada, también ayer era sábado, y la ruta de la semana anterior la hicimos en viernes. Cuando llegó la hora de volver a poner en marcha las motos, os tengo que decir que sentí una cierta aprehensión mientras Antonio pulsaba el botón de encendido, pero solo quedó en eso, su Paneuropean se comportó como una campeona, lo que se esperaba de tan impresionante moto. Unos metros antes de llegar a este restaurante había otro en el lado opuesto de la carretera y había una concentración espectacular de motoristas, sin que faltara el majara que salió dos o tres veces para dar unos acelerones mayúsculos por la carretera, ir y volver, sin sentido alguno más que dársela de piloto suicida. Junto a nuestras motos había varios vehículos aparcados y empezaron a llegar ciclistas que dejaban sus coches allí detenidos para hacer una ruta, al parecer unos setenta kilómetros según nos dijeron, y nos preguntaron si íbamos hacia Rota, pues en esa localidad de costa gaditana había una concentración motera.
Al salir de esta parada, Ronda nos quedaba a escasos cuarenta kilómetros, incluso algunos menos diría yo. Ronda estaba hasta arriba de turistas y visitantes, marchamos por varias calles céntricas y no sabíamos donde poner las motos, todo el estacionamiento está prohibido en el casco antiguo. En una de las pasadas vimos que varias motos habían aparcado junto a la Plaza de toros, e hicimos lo mismo, nos unimos a ellas y aprovechamos para recorrer la Alameda del Tajo, un parque del s. XIX con unas vistas impresionantes y varios miradores. Todo ello acompañados por la deliciosa música que una chica y su arpa producían, compartían y nos regalaban. El día era soleado, pero en ese punto especialmente corría el viento frío con fuerza. Antonio había tocado la guitarra varias veces en Ronda y se había alojado en el pasado en el Hotel Reina Victoria, ahora Hotel Catalonia Reina Victoria. Tenía interés en mostrarme sus instalaciones, sus jardines, su terraza, y como buen conocedor de los lugares y su historia me explicó algunos detalles sobre los mismos. Nos hicimos unas fotos junto a la escultura del escritor que honró con su visita a Ronda en 1912, Rainer María Rilke, y tomamos unos cafés en la terraza jardín del hotel que preside dicha escultura.
Comenzamos la vuelta dirección hacia Cuevas del Becerro, siguiendo por Cañete La Real, El Saucejo, Osuna, donde hicimos una breve parada de unos diez minutos para comentar qué nos había parecido el día motero, y continuamos. Incorporados a A-92 dirección a Sevilla, pasando por Arahal, Alcalá de Guadaira, volviendo a tomar la SE-40 y dirección Córdoba para alcanzar de nuevo la Urbanización Pino Grande.
Eso ha sido todo, un día magnifico, soleado pero frío, con algo de viento durante el trayecto, más acusado a la vuelta, pero no le voy a poner pegas a tan fabulosa salida motera.
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