Imagen: es.123rf.com
Voy a volver a insistir sobre algo que es de sentido común, que se vote a un partido es por coincidencia de ideología, por simpatía, algunos por la convicción más absoluta, etc., pero que alcancen la victoria, o que se las apañen para pactar como quieran y desvirtúen lo que la gente vota, no les da carta blanca para hacer lo que quieran. Es así como se debe entender el asunto de la representación política, no que una minoría, porque al final son un equipo de varias decenas de personas, el presidente y sus ministros, decidan por los cuarenta y ocho millones de españoles. Cada asunto que tenga una cierta injundia, se debe someter a la aprobación de todos nosotros, que somos los que pagaremos las consecuencias de lo que se decida, pero claro, eso supondría un ninguneo de la clase política, la que está acostumbrada a pasar por la sociedad como un estrato de élite, y no lo van a consentir.
Necesitamos una representación porque los cuarenta y ocho millones no vamos a estar presentes en las firmas de los asuntos. No vamos a dar órdenes todos al mismo tiempo a los funcionarios de marra para que hagan lo que sea que se haya decidido, pero no estamos dispuesto, al menos yo no, por eso lucho y difundo lo que difundo, para que varios fulanitos, hayan sido votados o no, se planten en el gobierno y decidan por todos nosotros lo que mejor les vaya a ellos o a los grupos de presión, que les estén imponiendo, incluso temas contrarios a los intereses de los ciudadanos, como sucede en cientos de ocasiones.
Queremos representantes o gestores de las decisiones que tomemos los ciudadanos, para que las pongan en marcha, para que busquen la forma de llevarlas a cabo, la manera de realizarlas, de lograrlas. No deseamos que tengan más atribuciones que las indicadas. Eso sería representarnos no suplantarnos, que es lo que llevan décadas haciendo. Hay una confusión de fondo que nadie se atreve a mencionar, y mucho menos abordar para dar una solución satisfactoria para los ciudadanos. De ese poder desmedido que se ha atribuido la clase política, resultan los engaños, las estafas, la corrupción, la malversación y una cantidad ingente de medidas injustas y discriminatorias.
El sistema hay que volver a reconstruirlo desde los cimientos porque tiene aluminosis y amenaza con venirse abajo de un momento a otro. La ruina se ve venir y el coste de una reparación ya está siendo demasiado abultado. El país se encuentra totalmente endeudado muy por encima de sus posibilidades, y el Presidente del Gobierno no puede seguir regalando dinero público como si fuera un rey mago, o fuésemos un Estado multimillonario, porque el que gasta más de lo que tiene, no va a tardar en ver el agujero que ha hecho a la bolsa del dinero público.
Ahí está el problema, que la gobernanza lleva una inercia de ninguneo hacia el ciudadano, que es total, así que debemos preguntarnos: ¿Cómo dar la vuelta a todo este desastre dictatorial revestido de falsa democracia? Solo veo una salida que he comentado en otros escritos, la unión sin fisuras de toda la población, o de gran parte de la misma, aunque cada uno se sienta de un lado o de otro. Ni los nombro, pues ya me da coraje de tanta confrontación en los medios y en las redes. ¡Despertad, solo hay personas, solo ciudadanos, y nos están timando, al tiempo que robando! Solo la unión sincera de todos contra esos estafadores de lo público, nos pondrá a salvo, nos permitirá tomar el poder y crear la sociedad que a nosotros nos interese, no a los políticos, que actúan como marionetas de los poderes monetarios.
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario