Imagen: www.visualservice.es
Esta sociedad ha puesto en el centro de todo al dinero y los negocios, limpios y sucios, legales e ilícitos. Es necesario poner en el centro a las personas y no al dinero, todo se ha de revertir por el respeto a las personas y a sus derechos. Todo no ha de valer por la consecución del dinero, de los beneficios, mientras se ignora la situación en la que viven las personas, algunas personas o muchas personas. Por un lado en el mundo se gastan miles de millones de euros o dólares y, por otro lado, hay extrema pobreza, mediana pobreza, personas sin techo, muchos sin empleos y sin ingresos, más una avalancha diaria de inmigrantes colapsando los lugares públicos, centros destinados a acogerles, hoteles alquilados para meterles, procediendo a un urgente reparto de papeles para todos, que alberga una sospecha más que justificada que arriesga con empobrecer aún más a la sociedad española, debe llevar detrás un interés electoral por agradecimiento a las nacionalizaciones.
Y entrando en mi inquietud y atropello de todos nuestros derechos, voy directo a exponer algo que ya reclamé hace tiempo en otro de mis escritos. Lo he analizado o reflexionado, y sigo sin comprender por qué yo para acceder a ciertos contenidos tengo que registrarme y ofrecer mis datos a terceros para que los vendan o hagan con ellos lo que quieran. Tampoco comprendo por qué todos los de los negocios pueden y tienen la libertad de hacer pasar sus datos por mis dispositivos: Tablets, televisores, radios, ordenadores, etc., sin pagar por ello, ¿Por qué esas empresas con ánimo de lucro, y sin pasar por taquilla, me hacen perder mi valioso tiempo entre anuncios y anuncios, o simplemente me dan una información que no he requerido? Esto es el ancho del embudo: buscas en una web que expone productos para que le compremos, pero en lugar de estar lo más disponibles posibles, nos piden que aceptemos que puedan vender a terceros nuestros datos (Aceptar Cookies). Yo ignoro todas aquellas webs que me obligan a aceptar cookies para acceder al contenido de sus páginas.
Hace muchos años me di cuenta que la televisión machacaba nuestros derechos como televidentes, que no les interesamos ni nos respetan, pues de lo contrario, nosotros estaríamos por delante, seríamos lo primero, y les impondrían a las empresas cuándo y dónde se pasaría su publicidad. Que no sería otro momento que entre espacios, no interrumpiendo continuamente charlas, debates, películas, documentales, etc. Hace años, con ese motivo, escribí a casi todas las cadenas, me dirigí a las secciones que dicen ser protectores del televidente, les expuse lo que vengo a decir aquí, pero ni puto caso. Soy una personilla y ellos tratan de enganchar millones de las empresas que pretenden comer el coco a sus televidentes. La publicidad, les decía, se debe emitir antes y después de cada espacio de la programación. Deben anunciar que van a emitir publicidad por diez minutos, pongamos por caso, y el que quiera que lo vea o se vaya a la cocina a prepararse un bocadillo, un sándwich, o una ensalada. De esa forma, los programas los emiten íntegros y a ningún ciudadano fastidia, y como lo harían todas las cadenas, si unos empresarios quieren que les vean en televisión o escuchar en radio, se tendrían que aguantar, es lo que hay.
Los políticos como la mayoría son inútiles, y al resto la ciudadanía les importamos un pimiento, nunca legislarán para hacer prevalecer nuestros derechos y que nos respeten como nos merecemos, que somos los que sustentamos todo este tinglado, chiringuito, que es en lo que han convertido al Estado. Nos debemos conectar a Internet, que ya pagamos la conexión con un operador de servicios de Internet, que va a salir por un dispositivo que también hemos comprado con nuestro dinero, y no tenemos que soportar a todo el que sin haberle llamado, salga por nuestros dispositivos. Y no me digan que si eso no sucediera, nadie haría radio o televisión... ¡Puede que fuera así!, y todo aquel que quiera radio o televisión que sea de pago y sin anuncios, pero es que también hay cadenas que te hacen pagar y, además, te pasan anuncios, ¡Son unos caraduras! Es justamente lo contrario, compramos un dispositivo y debemos firmar expresamente la autorización o no para que emitan publicidad a través de ellos, incluso pagando a las personas que los autorizaran. Evidentemente, de ser así, yo tendría Internet sin anuncios, radio sin anuncios y tele sin anuncios, no me interesan en absoluto, ya buscaré los productos de los que requiera información. ¡Nos están estafando, todo está pervertido e invertido!
Seguiremos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario