jueves, 1 de mayo de 2025

LAS ELÉCTRICAS DEBERÍAN COMPENSARNOS

 

                                                     Imagen: www.adslzone.net

    A pesar de los beneficios que obtienen las eléctricas, antes empresas públicas, después premiadas con la privatización y el pedazo de negocio de un producto que todos nos vemos obligados a consumir, estoy casi seguro de que no vendrán diciendo que nos regalan un mes de energía gratis por el mal servicio, por el error cometido que sumió a toda la población española en la oscuridad y obligados a comer frío, de bocadillos, etc.

    Jamás tendrán el detalle con los ciudadanos, con sus clientes, a los que se pueden dar el lujo de atender con la punta del zapato, o sea, dándonos un puntapiés. Somos los grandes sufridores de la película de gánsteres que protagonizan empresarios y políticos mafiosos, en un país donde no existe el decoro, ni el respeto, ni la responsabilidad por lo que se hace mal y, mucho menos, el castigo para los delincuentes de cuello blanco.

    Tampoco existe una justicia que nos proteja de esa camarilla de abusadores de la ciudadanía y de lo que es público. ¿Tenemos uno por uno que poner en marcha acciones legales contra el Estado y contra Red Eléctrica o contra los operadores que nos abastecen de energía? ¿Acaso no lo hemos sufrido todos, y la judicatura tiene constancia de ello? ¿Por qué no actúa por su cuenta, a favor de todos los afectados, en casos tan evidentes como el del corte de energía a hogares, industrias, comercios, etc.? Le pido a un ente público, de funcionarios pagados con dinero de los ciudadanos, que en casos como este, nos proteja sin que tengamos que marearnos y gastar más dinero en denuncias, abogados, procuradores, etc. Pido que el cuerpo funcionarial esté a disposición de los ciudadanos, se ponga al lado de estos, no les abandone y dé una lección de moral, ética y justicia a los malos, a los que cometen delitos, y perjudican a los ciudadanos. Que nos faciliten las cosas, no que nos pongan palos en la rueda. 

    Me aparto por un momento del tema, pero en cierto modo tiene relación, el día siguiente al apagón tenía cita en el INSS para solicitar mi jubilación. Fui temeroso de que no me pudieran atender, de que no pudiéramos resolver nada, pues todavía no estaban todos los servicios de comunicación reestablecidos al cien por cien. En primer lugar yo llevaba foto que había realizado a la pantalla del ordenador del momento en el que me dieron la cita, elegí la opción que te permite escoger el día y la oficina y localidad, pero para el día 29, aún así me la daba en otra localidad preferida por mí. Acepté, confirmé, y como dije antes llevaba en mi móvil ambas fotos de la pantalla, una de cuando me dan la cita, dónde y cuándo, otra de cuando la confirmo y sale en pantalla además de los datos anteriores, un código. Cuando abre las puertas el hombre de seguridad, dice que avancemos primero los que teníamos citas para las nueve de la mañana, que era mi caso y el de otras dos personas. Nos pide que le mostremos, un SMS que nos tenían que haber mandado con los datos de la cita, y ahí comienza la tensión, busco el SMS y me habían dado la cita en mi localidad, no en Sevilla. Le muestro al vigilante mis foto de cuando cogí la cita y me dice que pase y le siga, llegamos a la máquina que expende un número de orden que debe salir en una pantalla. El ticket salió y me dijo que me iban a atender en esa oficina, primer escollo salvado después de la sorpresa y el sobresalto. Me sitúo frente a la pantalla y aquella no funcionaba, era incapaz de mandar los datos desde los ordenadores de las personas que nos debían atender. El vigilante hace varios intentos, apaga y enciende la pantalla, y nada, decide que él va a ir dando el orden, y su decisión salomónica fue que pasaran primero todos los que no tenían cita, muchos de ellos porque no pudieron resolver las gestiones que el día anterior, el del apagón, deseaban hacer. Esto nadie nos lo explicó, el vigilante solo preguntaba a los que no se acercaban a la máquina si tenía cita y yo escuchaba que le contestaban que no. Atendieron a todos los que iban sin cita, lo que me resultaba incomprensible, pero era lo que había. De nuevo viene el vigilante hacia los que nos manteníamos expectante a la pantalla, que nunca logró dar un orden ni un código, y nos dijo que fuéramos pasando - usted a la mesa tal, usted a la mesa cual-. 

    Comienza la segunda parte de las consecuencias del apagón, no podían entrar en la plataforma en la que debían trabajar, no podían consultar los datos, se quejaban de que no debían haber aceptado atender al público en aquellas condiciones, y después de varios intentos, me pone por delante un taco de folios para que contestara a decenas de preguntas. Le eché un vistazo por encima, y vi que no todo se entendía adecuadamente, e iba a solicitar mi jubilación, para mí era crítico errar en las respuestas y que aquel asunto se resolviera indebidamente. La señora que me atendía me pide que deje la mesa y me aparte para rellenar los documentos aportados por ella, y le respondo que haga el favor de ayudarme a rellenarlos que ya había observado varias opciones que no sabía qué debía marcar. Me empezó a dar varias excusas, entre ellas que le dan solo quince minutos para atender a cada persona, y que le observan, le digo que no debe ser en un día tan singular como ese, en el que no le funcionan las herramientas habituales, y que yo me temo puedo equivocarme al rellenar aquella documentación, sigo insistiéndole y acepta regañadientes. Traté de ser muy rápido escribiendo, ocupar el mínimo tiempo a aquella señora y cuando finalizo y firmo la documentación, comienza el intento de pasarlo por registro, y dice que tampoco va, así que me hace un justificante de que he presentado la documentación. Al final, cuando la veo en casa, se ha pasado de marcar que hice el servicio militar y aparece marcado por defecto como que no lo hice... ¡las prisas! Si el sistema hubiera funcionado, la funcionaria me hubiera ido preguntando y al llegar al servicio militar le hubiera respondido y hubiera modificado la casilla que preveo debe aparecer por defecto como no realizado. Espero que sea un mal menor y que llegado el momento mi jubilación sea realidad, porque desde los 16 años trabajando en lo que ha ido saliendo y no en lo que me hubiera gustado, es todo un martirio para mi cuerpo, para mi mente y para mi alma.

    Simplemente concluir que alguien de arriba, debiera pensar por una vez en los de abajo, y debiera obligar a compensarnos por los daños sufridos por un error en el que los ciudadanos solo somos víctimas de lo que hacen ellos. Que ha sido un sabotaje informático de terceros, que ha sido un vertido masivo de energía y las líneas no están preparadas para ello, o bien un nuevo ejercicio de sometimiento y obediencia a los ciudadanos, pues que haya alguien que les haga pagar a los culpables. Esperamos nuestro mes de energía sin coste... ¡Qué menos! Eso es una minucia para el daño y la incomodidad que hemos padecido.

    Seguiremos...

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