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Si se dan cuenta, la vida política transcurre aquí, en nuestro espacio y en nuestro tiempo, pero poco o nada tiene que ver con nosotros, con nuestros deseos y con nuestro bienestar. Lleva su ruta y sus intereses, nunca nos consultan para nada, somos un cero a la izquierda, no podemos participar más que para poner dinero, para obedecer y abonar los impuestos que los políticos digan, en el tiempo o fechas que ellos nos ordenen.
No nos sentimos incluidos en la partida, ni nos ilusiona, sino más bien todo lo contrario, cada día aborrecemos más todo lo que acontece en esa burocracia torpe, insolidaria, exigente y poco cooperativa con los problemas de los ciudadanos. No tenemos nada que ver con esa gente que se hace millonaria a la vuelta de unos pocos años, por lo general con prácticas poco legales, con movimientos oscuros, con triquiñuelas, negándolo todo y repitiendo hasta la saciedad una sarta de mentiras con la esperanza de que las repeticiones las convierta en verdades.
Nosotros no entendemos esa falta de decencia de los políticos, tampoco que estén aforados para escabullirse de la justicia ordinaria, es como si ya estuvieran predispuestos a delinquir todos ellos, y se han buscado una situación de privilegio frente al resto de ciudadanos españoles. Entre ellos aforados, y el Rey inviolable, más los jueces y fiscales de las altas esferas, los que les tendrían que juzgar a ellos, elegidos entre amigos, la impunidad está servida, que es lo que vemos casi a diario.
Esta forma de gestionarnos como país es un auténtico fracaso, el sistema está corrompido, el latrocinio de dinero público lo tienen asegurado, la deuda es cada día mayor, los servicios públicos cada día son más deficientes, y muchos funcionarios se han contagiado de la vagancia que ven en "sus jefes" políticos, porque al fin y al cabo los partidos ponen a los suyos al mando de las diversas empresas y entes públicos, sepan o no del asunto a tratar, con tal de posicionar a uno de los suyos que lleva años haciendo a la perfección la función de felpudo del partido.
Este sistema está más que amortizado, es impresentable, es indecente, es un robo del bienestar y del dinero de los españoles. El chiringuito político nos está parasitando nuestras vidas, está retrasando el avance en todos los campos de la ciencia, de la tecnología, de los servicios públicos de toda índole, nos empobrece en todos los sentidos. Al frente tenemos personas incapaces, no preparadas para la función a desempeñar, ambiciosa, avara y ladrona. Son una piara de cómplices de corrupción, los unos de los otros. Todos callan, nadie denuncia la situación tan escandalosa, son una banda, una organización criminal con la que todos perdemos. Perdemos bienestar y progreso, pero eso no parece importar a nuestros políticos si ellos se llenan los bolsillos de billetes. En eso se concreta todo el tejemaneje de la clase política. Se enriquecen unos y después les toca a los otros, y así llevan cincuenta años.
Seguiremos...
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