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De nuevo me refiero a lo que pudo haber llegado a ser España y no lo es, porque unos desalmados metidos a políticos llegaron, se acomodaron, legislaron a su favor, se hicieron los dueños de todo lo conocido y de lo que nos mantienen oculto, como secreto de Estado y demás patrañas políticas, o prohibiciones a la población, se llenaron los bolsillos todos ellos, y nos mantienen con una mano delante y otra atrás. Todo lo demás que vengan a contarles, precisamente será eso, un cuento, nos han sumido en la pobreza, nos han sometido y metido en una suerte de laberinto sin salida, pues todo el poder y competencias se las han otorgado ellos, los políticos, y para cuando tratemos de movilizarnos un poco y seamos incómodos, mandan a sus cuerpos de seguridad, al ejercito si hiciera falta, a apalearnos, porque nunca el modelo de esa gentuza es el dialogo en todo aquello que no les interesa que se descubra. Esa es la forma de actuar o proceder, porque tienen cantidad de mierda que esconder bajo las alfombras para que no aflore la pésima gestión, o la insuficiencia mental e intelectual que tienen, no supieron hacer algo mejor de España. Teniéndolo todo para llegar a ser una primera potencia en todos los sentidos, como lo es China, por ejemplo, pero descuidaron la inversión en investigación, patentes e industrias. Nuestros cerebros más brillantes tienen que irse al extranjero a buscarse la vida. No los cuidamos ni los pagamos. No los motivamos y no aprovechamos cuanto tengan que aportar nuestros ingenieros, médicos, biólogos y, en general, especialistas de las más diversas profesiones.
Aquí se viene haciendo política como si fueran una banda de mafiosos, saltándose las leyes, maniatando a la justicia, dando ejemplo de cómo hay que blanquear dinero, o cómo hay que evadirlo, o cómo se hace uno millonario en dos días con comisiones ilegales y dinero público, encareciendo todo lo que es urgente para la vida y el bienestar de la población, aprovechando cualquier crisis mundial para encarecerlo todo y trincar de aquí y de allá. Muchas veces los jueces, los pocos con alguna capacidad de movimiento al margen de los tentáculos de los políticos y sus partidos, lo han dicho, son organizaciones criminales dispuestas para delinquir. Es eso lo que vienen haciendo desde hace años, además de colocar a dedo en la Administración Pública a todos los familiares, amigos y conocidos con los que tenían algún tipo de compromiso. Han regalado miles de millones de euros en muchas ocasiones sin justificación alguna, sin pudor y sin vergüenza de ningún tipo. Es ese el mejor retrato de los come gambas a costa de la ciudadanía española. Esos que muchas veces gastaron nuestro dinero en alcohol, droga y putas. Muchos que se han llevado más tiempo fuera que dentro de la ley. Y no sucede nada, les respalda el aforamiento y la impunidad, jamás nadie les obliga a devolver hasta el último euro robado, malversado, distraído o evadido.
Sin todo este desastre organizativo, sin todo este desgobierno continuado en el tiempo, sin todos los chorizos que han pasado por los cargos más altos de la política y de sus respectivos enchufes en los cargos más relevantes de la Administración y demás Instituciones españolas, podríamos tener dinero suficiente para no estar endeudados, y para ser una primera potencia como lo son los chinos. Aquí también hubo muchas décadas en las que se ganaba poco dinero y los empresarios ganaban mucho. Aquí también se ha explotado mucho a los trabajadores, por qué no hemos sido de los primeros en tecnología, en procesos de industrialización y comercialización, en número de patentes, etc., pues porque a ninguno de los que ha desgobernado este país, le ha importado España, su futuro, su gente, ni ha mirado un palmo más allá de sus propias narices. Han llegado para llenarse sus bolsillos, y eso lo han hecho a la perfección. Los ciudadanos no tenemos mecanismos para echarles en el transcurso de una debacle de dirección y gestión. No podemos echarles apenas observamos que nos roban, que nos ignoran, o que dejan hundir el barco. No tenemos ni voz ni voto hasta que ellos nos lo ordenen, siempre tarde para remediar el desastre, y como las bases se mantienen, los que llegan no hacen más que tomar el testigo y relevar a los anteriores, con los mismos privilegios y las mismas ansias de llenarse los bolsillos... ¡Ahora les toca a estos!
Los políticos no tienen valores, no al menos los suficientes como para hacer una labor honesta y no mancharse las manos. Es ahí donde radica el problema desde mi punto de vista. Con piltrafas de personas, solo es posible hacer una gestión de piltrafas, a su nivel.
Seguiremos...
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