Imagen: www.lamoncloa.gob.es
La señora Montero, Vicepresidenta primera del Gobierno de España, dijo que cómo no se iba a creer lo que denuncia una mujer contra un hombre... ¿Y de la presunción de inocencia, qué? ¿Acaso una mujer cabreada, no puede mentir o inventarse una historia con tal de que culpen a ese hombre al que le tiene manía? ¿Es ley la palabra de una mujer? ¿Siempre dice la verdad sobre los hechos?
Para que todo se pusiera en su sitio, haría falta una ley que condenara a la mujer o al hombre que denunciara falsamente a su contrario. De tal modo que le sancionaran con la condena que le hubiere caído al denunciado, en el caso de que los delitos fuesen ciertos. Supongamos a una mujer que denuncia falsamente que su pareja le ha pegado y violado. Sigamos suponiendo, y esos hechos constituyen un delito que se castiga con 8 años de prisión, pues a la mujer que denunció falsamente, si se llega a demostrar, es la pena que debe cumplir. Pues de haber colado, el hombre se hubiera chupado esos mismos 8 años.
Con esto no quiero decir que toda mujer que denuncie a un hombre lo haga falsamente, ni mucho menos, pero cuando se demuestre que ha sido así, ese debiera ser el resultado, para que las mujeres u hombres que se atrevan a denunciar falsamente a sus respectivas parejas o personas de sexos contrarios, incluso puede que se den casos, del mismo sexo, sepan a qué se exponen cuando vayan con la mentira y la maldad.
Marichús se excedió en feminismo de este que están tratando de defender y explotar en los últimos años. Marichús se pasó la figura esencial de la legislación, como es la presunción de inocencia por allí, por donde dijimos. De hecho ha tenido que pedir disculpas un tanto regañadientes, casi sin dar su brazo a torcer, porque se acababa de cargar de un plumazo la presunción de inocencia de cualquier hombre que pudiera ser denunciado por una mujer.
Marichús, medico y cirujana, comiendo del dinero público y de la política desde hace más de veinte años, ocupando cargos, varios, que no guardan relación con su formación, Vicepresidenta primera del Gobierno, Ministra de Hacienda, se acaba de postular como candidata para las próximas elecciones andaluzas, Secretaria General del PSOE de Andalucía, ¿Se pueden ocupar más cargos? ¿Se puede trepar y ganar más dinero público? Se dice que tiene cuentas en República Dominicana, una consecuencia de la buena vida del enriquecimiento político. Pero, lo suyo, la sanidad ya sabemos cómo va, cómo son las listas de esperas, cuánto dinero haría falta invertir en la misma para dar un servicio de primera, pero estos son todo por la pasta y no por dar a los ciudadanos un servicio de primera.
Seguiremos...
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